En horas del mediodía del sábado, una comerciante del barrio Mariano Moreno acudió a las redes sociales y a la policía para visibilizar la insostenible situación que atraviesa su negocio, ubicado en calle Peralta Luna al 1406, el cual fue blanco de la delincuencia por cuarta vez consecutiva.
Según relató la damnificada, el calvario comenzó el año pasado, cuando un sujeto le sustrajo sigilosamente la llave de la puerta trasera aprovechando la modalidad de autoservicio del local. Esa primera vez, el malviviente ingresó y se apoderó de una notebook, un celular, cinco cámaras de seguridad, cigarrillos, fiambres y 500.000 pesos en efectivo tras violentar una caja que estaba bajo llave.
La mujer agregó que el delincuente contaría con la complicidad de un vecino de la zona, a quien señaló como el "informante". Según su exposición, este sujeto acudía asiduamente a pedir pan, momento que aprovechaba para observar los movimientos internos y analizar la ubicación de una nueva caja fuerte que la familia debió empotrar en la pared.
Paredes, destrozos y hartazgo
Tras el primer golpe, los dueños reforzaron los accesos, pero en un segundo hecho el delincuente dobló la puerta entera, ingresó y se llevó exactamente lo mismo. Para empeorar el panorama, al robarse las cámaras wifi con las memorias incluidas, los damnificados se quedaron sin registro visual.
Fue entonces que los comerciantes tomaron una drástica medida y decidieron cerrar las aberturas levantando directamente una pared de material. Sin embargo, el solitario ladrón no se detuvo y por tercera vez ingresó tras violentar el ventiluz del baño, cortó los cables de luz y volvió a arrasar con la mercadería, aunque no logró dar con el dinero escondido.
Vecina del barrio Mariano Moreno sufrió por cuarta vez el robo del mismo ladrón. pic.twitter.com/httNp09kPi
— Nuevo Diario Web (@nuevodiarioweb) May 10, 2026
Finalmente, el último capítulo de esta seguidilla se registró este viernes por la madrugada. Con el baño también tapiado, el sujeto forzó las pesadas rejas de un depósito lateral y sustrajo medicamentos, artículos de limpieza y fiambres.
Pero esta vez el malviviente cometió un error. Cansados de los robos, los dueños habían instalado un sistema DVR cerrado con disco duro, el cual logró captar nítidamente el rostro del delincuente antes de que este desconectara los cables, confirmando que siempre se trató de la misma persona.
Completamente indignada, la mujer sentenció que los delincuentes ya los "tienen de hijos". A la hora de los secuestros, remarcó que lo que más le interesa recuperar son las cámaras de seguridad, marca Dahua. "Las cámaras me importan más", confió a este medio, señalando que si bien el dinero y los cigarrillos son difíciles de rastrear, el equipamiento técnico es vital para el funcionamiento del comercio.