Una docente de 40 años y oriunda de Pozo Hondo (Jiménez), fue agredida por su esposo -que ejerce la misma profesión- acusándola de serle infiel, por lo que la víctima pidió el auxilio de policías, a los cuales el inculpado no permitió ingresar a su domicilio si no tenían orden judicial. Estando los uniformados afuera, volvió a agredir a la mujer en una habitación.
La víctima relató que desde hace 20 años está casada con el acusado y tienen tres hijos en común. Indicó que en la noche del sábado último fueron a un festejo familiar y que todo transcurría normalmente, hasta que el sujeto decidió retirarse del lugar, previo haberle realizado una escena de celos.
Explicó que el inculpado se retiró llevándose los hijos, y que ella regresó al hogar alrededor de las 5.20 de ayer, encontrando prendas suyas tiradas frente al inmueble. Al ingresar, vio que su marido estaba tomando cerveza.
Al verla, el sujeto la sacó de la casa a empujones y, tras agarrarla de los cabellos, la hizo caer al suelo, mientras la insultaba y le reclamaba la supuesta infidelidad. Luego siguió agrediéndola, agarrándola del cuello.
Fue entonces que la mujer llamó a los policías y, cuando estos llegaron, el acusado no les permitió ingresar a la casa. Los que sí ingresaron fueron dos hermanos de la víctima, a los cuales el celoso sujeto pretendió agredir, pero el cuñado lo redujo y lo sacó del inmueble.
La fiscal Dahiana Pérez Vicens ordenó aprehender al agresor.