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Opinión Informe excusivo

La excusa "económica" se cae a pedazos: el nombre "Festival de la Salamanca" tiene dueños

La marca está registrada y hoy tiene titularidad privada.

Cuando un municipio baja un festival, la frase "no hay recursos" funciona como llave maestra: cierra la discusión sin abrir planillas, sin mostrar alternativas, sin explicar por qué no se buscó un formato austero, sponsors o alianzas.

Pero La Banda no está discutiendo solo un presupuesto: está discutiendo quién puede usar legalmente el nombre.

Lo que dicen los papeles: la marca está registrada en Clase 41

El trámite formal en INPI muestra una secuencia clara:

13/09/2022: Se carga la solicitud de nueva marca "FESTIVAL DE LA SALAMANCA", tipo denominativa, Clase 41, titular CARABAJAL, EDUARDO (100%).

14/09/2022: INPI emite Orden de Publicación (art. 12 Ley 22.362), referida al Acta 4167872.

21/09/2022: Aparece en Boletín de Marcas N° 10322: Acta 4167872, Clase 41, "FESTIVAL DE LA SALAMANCA", con protección ligada a organización de eventos culturales y organización de festivales.

Marzo/Abril 2024: INPI certifica transferencia y declara titular vigente a CARABAJAL, JUAN EMILIO (toma de razón 25/03/2024).

Clase 41 no es un tecnicismo: es el "territorio" natural de un festival. En criollo: si el Municipio no es titular y no exhibe una autorización, el nombre deja de ser una decisión cultural y pasa a ser un riesgo legal y político.

Lo nuevo: cuando habla la familia Carabajal (y aparece un nombre propio)

En el debate público se difundieron declaraciones atribuidas a Mariela Carabajal, hija de Eduardo "Chaca" Carabajal, donde reconstruye el origen del festival (creación en 1991, primera edición en 1992, fin solidario y comunitario, vínculo con instituciones y con el Club Sarmiento).

Pero lo más sensible es otra afirmación: Sostiene que, tiempo después, se encontraron con que "el festival figuraba a nombre" de Ernesto Habra, a quien identifica como alguien que trabajaba en la Municipalidad.

Ese señalamiento —por su gravedad— exige solo una cosa: documentación. Con los papeles disponibles, lo comprobable es el trámite 2022–2024 (Acta 4167872 / Registro 3.463.760) y su titularidad actual. Si existió un registro anterior con otro titular, debería poder rastrearse formalmente y la Municipalidad debería aclarar qué pasó y cuándo.

La otra noticia que reordena el tablero: "La familia lo haría igual"

También circuló la versión de que el festival podría realizarse el 13 y 14 de febrero en el Club Atlético Sarmiento, con organización a cargo de los hijos de "Chaca" Carabajal, "en especial de Juan", porque "tiene a su nombre la marca".

En esa misma línea, se sostiene que Eduardo Carabajal habría cedido al Municipio el derecho de usufructo del nombre sin canon, y que luego los derechos habrían pasado a Juan "bajo las mismas condiciones".

Si eso fue así, la pregunta cae por su propio peso: ¿por qué hoy el Municipio no puede (o no quiere) sostener el festival, si el uso del nombre sería sin pago?

Ahí vuelve el punto ciego: no alcanza con "razones económicas" si lo que falta es claridad sobre la habilitación del nombre y el esquema de organización.

El ruido político: versiones, lecturas y el año electoral

En paralelo, aparecieron lecturas que enmarcan la suspensión como parte de un clima de "arreglo político" o reacomodamientos, sin aportar prueba documental. Arreglos atribuibles al bajo caudal de votos de Roger Nediani en un año electoral con la base de electores de Eduardo "Chabay" Ruiz, quien anunciaría ser el organizador de la presunta edición del Festival con el visto bueno de Nediani, que aportaría los fondos varias veces millonarios de las arcas de la Municipalidad. ¿Tal vez de la partida de 1.200 millones en agua aprobada por el Concejo Deliberante? Nadie sabe. Por ahora, es hipótesis editorial. Lo verificable y duro sigue siendo otro: El festival puede tener mil lecturas políticas, pero el nombre tiene un estado registral concreto.

6) Lo que el Municipio debería contestar (con papeles)

Para que la ciudad no quede rehén de rumores ni de operaciones, la Municipalidad debería responder, en forma pública y documentada:

¿Tiene hoy licencia/autorización para usar "FESTIVAL DE LA SALAMANCA"? Sí, sí, ¿en qué términos?

Si el problema es económico: ¿qué partidas faltan, cuánto cuesta el formato mínimo y por qué no se intentó un esquema austero?

Línea de tiempo

13/09/2022: Solicitud "FESTIVAL DE LA SALAMANCA" – titular inicial: Eduardo Carabajal, Clase 41.

14/09/2022: Orden de publicación INPI – Acta 4167872.

21/09/2022: Boletín de Marcas N° 10322 – Acta 4167872, Clase 41, protección vinculada a organización de festivales/eventos culturales.

25/03/2024 (certificado 05/04/2024): Transferencia anotada; titular vigente: Juan Emilio Carabajal.

Dicen vs. Papeles

Dicen: "No se hace por razones económicas".

Papeles: El Municipio no figura como titular; la marca está en Clase 41 y hoy el titular vigente es Juan Emilio Carabajal.

En La Banda, el problema no es solo "plata". El problema es que un símbolo público se administra como si fuera municipal, pero en los registros no lo es. Y cuando el nombre de una fiesta popular tiene dueño privado, el Estado local queda expuesto: o negocia con claridad o se esconde detrás de una excusa. El folclore es del pueblo; el uso del nombre, hoy, depende de papeles. Y esos papeles hablan.

Festival de la Salamanca Chabay Ruiz
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