Lo que parecía una costumbre inofensiva terminó convirtiéndose en una seria complicación de salud para una joven de 21 años, que estuvo cerca de perder uno de sus dedos tras desarrollar una peligrosa infección provocada por morderse las uñas de manera constante.
Según trascendió, las bacterias ingresaron a través de pequeñas lesiones alrededor de la piel y la infección avanzó rápidamente, generando una inflamación severa que obligó a la paciente a recibir atención hospitalaria de urgencia.
Médicos explicaron que este tipo de hábito puede provocar daños importantes en la piel y los tejidos, ya que las heridas microscópicas facilitan el ingreso de microorganismos capaces de causar infecciones profundas.
Además, advirtieron que, en casos extremos, las complicaciones pueden derivar en deformaciones permanentes, lesiones nerviosas e incluso la pérdida parcial de un dedo si no se actúa a tiempo.
Entre los síntomas de alerta mencionaron dolor intenso, hinchazón, presencia de pus, cambios de coloración y fiebre, señales que requieren consulta médica inmediata.
El caso generó repercusión en redes sociales y volvió a poner en foco los riesgos asociados a hábitos cotidianos que muchas veces son minimizados.