Un trabajador en Estados Unidos fue despedido luego de sufrir un ataque de pánico durante una fiesta sorpresa organizada por sus compañeros, en un caso que derivó en una demanda judicial que terminó con una millonaria indemnización a su favor.
Se trata de Kevin Berling, un técnico de laboratorio de una empresa del estado de Kentucky, quien en octubre de 2019 vivió una situación inesperada cuando sus colegas le organizaron un festejo por su cumpleaños sin previo aviso.
Lejos de disfrutar del momento, el hombre sufrió un ataque de pánico debido a la atención repentina, lo que generó incomodidad en el entorno laboral. Al día siguiente, fue citado por sus superiores y, tras un tenso intercambio, fue despedido pocos días después.
Desde la empresa argumentaron que su conducta había sido “amenazante” y que había violado normas internas vinculadas a la convivencia laboral. Sin embargo, el trabajador aseguró que previamente había solicitado no ser incluido en este tipo de celebraciones.
El caso llegó a la Justicia y, en 2022, un jurado falló de manera unánime a favor de Berling al considerar que el despido fue injustificado y que la empresa no tuvo en cuenta su condición ni el impacto emocional del episodio.
Como resultado, se ordenó el pago de una indemnización de 450 mil dólares, de los cuales una parte significativa corresponde a daños por sufrimiento emocional, angustia y afectación personal.
El caso generó repercusión por poner en debate la importancia de la salud mental en el ámbito laboral y la responsabilidad de las empresas ante situaciones de este tipo.