Las situaciones de bullying no siempre comienzan con agresiones reiteradas o episodios de violencia evidentes. Muchas veces, el origen puede estar en pequeñas acciones cotidianas que suelen pasar desapercibidas o son consideradas simples bromas. Estas conductas, conocidas como "microviolencias", fueron analizadas por el licenciado en Psicología Emanuel Guaraglia, quien alertó sobre la importancia de detectarlas a tiempo.
En diálogo con Medios Provincia, el profesional explicó que comentarios despectivos, apodos, burlas o actitudes aisladas pueden generar un fuerte impacto emocional en niños, niñas y adolescentes, incluso cuando ocurren una sola vez.
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"Muchas veces se piensa que se trata de una broma o de algo sin importancia, pero, aunque suceda una sola vez puede sembrar la semilla para que después se constituya una situación de bullying", señaló Guaraglia.
El especialista destacó además el papel fundamental que cumplen tanto la familia como la escuela en la prevención de estas conductas. En ese sentido, remarcó la necesidad de fomentar el diálogo, el respeto y el reconocimiento de las acciones positivas dentro y fuera del aula.
Asimismo, indicó que existen señales de alerta que no deben ser ignoradas, ya que pueden reflejar que un niño o adolescente está atravesando una situación de malestar vinculada al ámbito escolar.
Entre ellas mencionó dolores de panza frecuentes, cambios repentinos de humor, aislamiento, tristeza, falta de interés por asistir a clases o una disminución en el rendimiento escolar.
Finalmente, Guaraglia sostuvo que la detección temprana y el acompañamiento de los adultos son herramientas clave para evitar que estas situaciones se profundicen y afecten el bienestar emocional de los estudiantes.