La tecnología y los niños pueden ser una combinación sumamente peligrosa para la economía del hogar. Así lo demostró una madre que acudió a su cuenta de Facebook para lanzar una desesperada advertencia al resto de los padres, luego de sufrir en carne propia las consecuencias de dejar la tarjeta de crédito vinculada en el celular.
El dramático —y a la vez desopilante— episodio comenzó como un simple mimo para su hijo Luca. La mujer decidió comprarle "diamantes", la moneda virtual del popular videojuego para celulares Free Fire, para que el niño pudiera mejorar su personaje. Sin embargo, cometió un error fatal: se olvidó de desvincular los datos de su tarjeta de la tienda de aplicaciones.
El ticket del terror
El descuido le salió carísimo. A los pocos días, la madre recibió una escalofriante notificación en su correo electrónico: un recibo oficial de Google Play confirmando una nueva y abultada compra a la empresa Moco Studios. El pequeño Luca había descubierto que la tarjeta seguía activa y decidió hacer sus propias compras sin consultar a nadie.
"Y recuerden chicas que cuando le carguen diamantes en el Free Fire a las bendis, borren la tarjeta. Que no les vaya a pasar como a mí, que Luca se compró diamantes solo ahora", escribió la mujer en su publicación, adjuntando la captura de pantalla del temido recibo digital.
Como era de esperarse, el lamento virtual se volvió viral en cuestión de minutos. La caja de comentarios se transformó en un verdadero grupo de autoayuda donde cientos de usuarios compartieron sus propias desgracias financieras a manos de los más chicos de la casa.
"A mi tía le pasó que el nieto se gastó 120 mil en Roblox", confesó una usuaria, dejando en claro que el problema abarca a todos los juegos de moda. Otros casos resultaron aún más dolorosos para el bolsillo: "No es joda, el mío me compró más de mil dólares en Free Fire. Ahora me río, pero ese día lloraba", relató otra madre damnificada, mientras que un tercer internauta resumió a la perfección la capacidad destructiva de los niños con la tecnología: "Ian, con 4 años, fundiendo al padre".