Un docente de 30 años denunció un grave caso que combina presunta mala praxis y violencia discriminatoria luego de que un tatuaje derivara en una infección que requirió intervención quirúrgica. Además, aseguró haber sido víctima de un ataque transfóbico por parte del tatuador al intentar obtener explicaciones.
El hecho ocurrió en la ciudad de Resistencia, donde el joven, varón trans, radicó la denuncia en la Comisaría Decimocuarta contra el propietario de un estudio ubicado en calle Panamá al 165.
Según su relato, el episodio comenzó entre el 22 de febrero y el 1 de marzo, cuando acudió al local para realizarse un tatuaje en el antebrazo derecho. Días más tarde, el 14 de marzo, debió asistir de urgencia al Centro de Salud de Villa Libertad por fuertes dolores e inflamación en la zona.
En esa primera consulta, los médicos diagnosticaron una infección cutánea y le indicaron tratamiento con antibióticos y analgésicos. Sin embargo, el cuadro empeoró rápidamente.
El 16 de marzo, el docente ingresó a la guardia del Hospital Perrando, donde estudios más complejos confirmaron la presencia de un absceso. Ante la gravedad del cuadro, los profesionales debieron intervenir quirúrgicamente para limpiar el tejido afectado.
De acuerdo a lo informado por el equipo médico, la infección habría sido consecuencia de una práctica inadecuada y del incumplimiento de normas básicas de higiene y bioseguridad durante la realización del tatuaje.
Tras lo ocurrido, el damnificado intentó comunicarse con el tatuador a través de redes sociales. Lejos de recibir una respuesta empática, aseguró que fue víctima de mensajes cargados de odio y discriminación, donde el acusado desestimó las pruebas médicas y atribuyó la situación a su identidad de género.
Según denunció, recibió frases ofensivas y despectivas que agravaron su situación emocional, lo que motivó la presentación formal ante la Justicia.
El caso generó un fuerte repudio en la comunidad y reavivó el debate sobre los controles en estudios de tatuajes, así como la persistencia de discursos discriminatorios en distintos ámbitos.
Ahora será la Justicia la encargada de determinar las responsabilidades del acusado, tanto por las lesiones ocasionadas como por una posible violación a la Ley de Identidad de Género y a las normativas vigentes contra la discriminación.