“Estoy podrida de sentarme en un bar y que empiece a entrar la nena que te vende la media, el nene que te da la estampita o el que está en muletas. Deberían limitarles el acceso y reservarse el derecho de admisión”, escribió, generando opiniones encontradas.
Según explicó, no se trata de rechazar la solidaridad en la vía pública, sino de cuestionar que estas situaciones ocurran en momentos de ocio o reunión familiar: "Si voy por la calle y me dan una estampita, lo más probable es que dé una moneda. El tema es cuando estoy en un lindo momento con mi familia y empiezan a entrar uno tras otro".
El comentario abrió una discusión que mezcla cuestiones sociales, económicas y de convivencia urbana: mientras algunos usuarios coincidieron en que los locales deberían regular el acceso para resguardar la experiencia de los clientes, otros remarcaron que detrás de cada vendedor hay una realidad vulnerable que no puede ignorarse.
El debate continúa acumulando opiniones y generando repercusión en distintas plataformas.
"Debate" Por lo que dijo esta chica: "Estoy podrida de sentarme en un bar y que empiece a entrar la nena que te vende la media, el nene que te da la estampita o el que está en muletas. Deberían limitarles el acceso y reservarse el derecho de admisión".pic.twitter.com/brOHo9cKYp
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) November 15, 2025