Un estremecedor caso de violencia y vulneración de derechos salió a la luz luego de que la policía rescatara a un niño de 11 años con trastorno del espectro autista que se encontraba encerrado en una jaula dentro de su propia vivienda.
El operativo se inició a partir del llamado de una vecina, quien alertó a las autoridades tras escuchar gritos de auxilio provenientes del domicilio. Al llegar al lugar, los efectivos se encontraron con una escena impactante: el menor estaba semidesnudo, utilizando un pañal de tela y confinado dentro de una estructura de encierro.
En el interior de la vivienda también se encontraba el padre del niño, un hombre de 64 años, quien estaba armado con una escopeta. Según trascendió, el propio acusado habría justificado el encierro argumentando razones de “seguridad”.
Tras el rescate, el menor fue asistido por personal médico y puesto a resguardo, mientras que el hombre fue reducido y quedó a disposición de la Justicia. La causa fue caratulada como privación ilegítima de la libertad, aunque no se descarta que se sumen otros cargos a medida que avance la investigación.
El caso generó conmoción y repudio, y reabre el debate sobre la protección de niños en situación de vulnerabilidad y el rol del entorno en la detección temprana de este tipo de hechos.