Una joven de 29 años de la localidad neuquina de Loncopué quedó imputada por realizar una presunta estafa contra una compañera de trabajo, luego de desviar dinero de sus cuentas bancarias de manera sistemática. Según la investigación, la acusada efectuó numerosas transferencias no autorizadas hacia su propia cuenta, aprovechando que la víctima no revisaba con frecuencia sus movimientos.
El accionar salió a la luz cuando la damnificada decidió controlar los resúmenes de sus cuentas y notó faltantes que no podía justificar. Alarmada por la variación en los saldos, se presentó en la comisaría para radicar la denuncia correspondiente.
De acuerdo con los avances de la causa, las transferencias habrían comenzado con montos pequeños, aparentemente para no llamar la atención, pero con el tiempo el desvío aumentó hasta alcanzar un total cercano a los dos millones de pesos. La falta de uso de aplicaciones bancarias por parte de la víctima habría facilitado que el fraude pasara inadvertido durante varios meses.
Tras la denuncia, la Justicia ordenó un allanamiento en una vivienda de la calle Mascardi, donde se incautaron celulares, una notebook, pendrives y memorias digitales. También se encontró documentación con datos que vincularían directamente a la sospechosa con la operatoria fraudulenta.
La mujer fue notificada formalmente y quedó imputada, aunque recuperó la libertad mientras avanza la investigación. Los dispositivos electrónicos secuestrados serán sometidos a peritajes para determinar con exactitud las operaciones realizadas y el monto final de la maniobra.
La pesquisa continúa para establecer cómo obtuvo la acusada las credenciales de acceso, cuándo comenzaron las transferencias y si actuó sola o con ayuda de otra persona. El caso generó preocupación en el ámbito laboral local, donde se pidió mayor atención a la seguridad de las cuentas bancarias y a la protección de datos personales.