El Banco Central de la República Argentina (BCRA) dejó un mensaje más que contundente para miles de hogares que hoy no logran llegar a fin de mes: el Estado no intervendrá para rescatar a las familias endeudadas que ya no pueden pagar las cuotas de sus créditos.
La dura confirmación llegó de boca del propio presidente de la entidad, Santiago Bausili, durante una conferencia de prensa organizada para analizar el último Informe de Política Monetaria. El funcionario fue explícito al descartar cualquier uso de recursos estatales para solucionar la asfixia financiera de los deudores particulares, argumentando que los bancos tienen suficiente margen de capital para absorber esas pérdidas sin que corra riesgo el sistema financiero.
El peor nivel de deudas familiares desde 2010
La negativa oficial choca de frente con una realidad alarmante en las economías domésticas. Según los propios datos del Central, la morosidad de los hogares trepó al 11,2% en febrero, alcanzando el valor más alto de los últimos 16 años y superando incluso los peores meses de la pandemia.
La cartera irregular de créditos no para de crecer: ya acumula 15 meses consecutivos en alza, con un salto interanual de 8,3 puntos porcentuales.
Este escenario de mora récord se explica por el brutal deterioro del poder adquisitivo. Según el Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC), que acumula diez subas mensuales consecutivas, los hogares entraron en un estadio crítico de "Fragilidad Familiar".
El diputado nacional e impulsor del índice, Nicolás Trotta, graficó el drama detrás de los números: "Detrás de este dato hay hogares que hacen cuentas todos los días, que recortan gastos y que viven con más incertidumbre sobre cómo llegar a fin de mes".
Sin fecha para el fin del cepo
Además de cerrarle la puerta al auxilio de las familias, las autoridades del Banco Central también le pusieron un freno a las expectativas del sector corporativo que esperaba un levantamiento inminente de las restricciones cambiarias.
El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, fue sumamente cauteloso sobre la eliminación de las reglas que les impiden a las empresas operar libremente y dejó en claro que la prioridad absoluta es bajar la inflación antes que liberar el mercado.
"La expectativa de abrir y dar más libertad financiera se va dando en la medida que es consistente con los demás objetivos que tiene el programa económico en su conjunto", señaló Werning. De esta manera, el organismo confirmó que priorizará el flujo comercial y que la eliminación del cepo podrá seguir dilatándose en el tiempo.