Facundo Véliz, técnico en Turismo e integrante de la cooperativa Ckayna Cunan, se refirió ayer –en diálogo con Nuevo Diario– a la fiesta grande en honor al Señor de los Milagros de Mailín, conmemorada en fin de semana en Villa Mailín, Avellaneda.
"Cada año, Villa Mailín convoca a miles de fieles y promesantes provenientes de distintos puntos de nuestra provincia y del país, quienes llegan impulsados por la fe y la devoción al Señor de los Milagros de Mailín. Esta multitudinaria manifestación religiosa no solo representa uno de los acontecimientos espirituales más importantes de Santiago del Estero, sino que también genera un significativo movimiento económico para los pobladores del paraje, que esperan con entusiasmo la llegada de los peregrinos", analizó.
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Según Véliz, el impacto se refleja "en la actividad comercial, el turismo y los distintos servicios que se ofrecen a los visitantes"; sin embargo, "más allá del aspecto económico, la festividad deja en evidencia valores profundamente arraigados en la comunidad santiagueña, como la solidaridad, el respeto y la empatía entre las personas"."A lo largo de las procesiones, muchas de ellas realizadas a pie, es común observar gestos de ayuda desinteresada hacia los promesantes. Vecinos y familias brindan agua, alimentos y espacios de descanso para acompañar a quienes recorren largos kilómetros en su encuentro de fe con el Señor de los Milagros", destacó.
Para el técnico, la festividad constituye "una invaluable riqueza religiosa, cultural y patrimonial", puesto que se trata de "una tradición profundamente arraigada en la identidad y la religiosidad popular de Santiago del Estero, venerada por gran parte de la población y transmitida de generación en generación como símbolo de fe y unión comunitaria".
"La festividad del Señor de los Milagros de Mailín se consolida como mucho más que una celebración religiosa. En ella convergen la fe, la solidaridad y el movimiento económico, generando un espacio donde lo espiritual, lo social y lo productivo se entrelazan en beneficio de toda la comunidad. La llegada de miles de peregrinos no solo fortalece las tradiciones y la identidad cultural de Santiago del Estero, sino que también impulsa el trabajo y la economía local, dejando en evidencia cómo una manifestación de fe puede convertirse en un motor de encuentro, cooperación y desarrollo para todo un pueblo", reconoció.
En cuanto al "turismo de tercera edad", el entrevistado señaló que este sector tiene "un conocimiento acotado de Mailín, San Esteban, Huachana, etc.", y que "cobró mucha importancia porque es reciente lo de Mama Antula (en referencia a su canonización)".
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