Uno de los platos “fuertes” y ya tradicionales en la mesa de los santiagueños para la época de bajas temperaturas es el locro. Un manjar con la particular gastronómica que se ha establecido ya como un ritual y hoy hasta podría considerarse una alternativa dentro de las posibilidades de ventas para un emprendimiento familiar, para paliar la situación económica actual. En relación a este último punto, a pesar de esto, muchos santiagueños eligieron comprar y también, otros tantos, vender.
En el calendario de fechas tradicionales y en el calendario fijado como feriado nacional, cada 1 de mayo, en el Día del Trabajador, el locro es infaltable para las familias santiagueñas. Tanto para degustarlo en familia, entre amigos e incluso en reuniones de trabajo y demás. Y ahora, hasta parece ser una buena oferta de venta entre otros platos autoctonos de Santiago, como empanadas, pasteles y asado. Uno de los elementos claves y que ayudan al consumo de este “menjunje” de sabores, ingredientes, carnes y verduras, es el clima. Pero en la jornada de ayer, a pesar de no ser tan fresca, el consumo de los santiagueños y la labor de quienes lo elaboraron se hizo visible en cada zona de Capital y La Banda.
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Desde Nuevo Diario se realizó un recorrido en ambas ciudades, en una jornada donde el sol estuvo a pleno y una temperatura cercana a 24 grados, en varios sectores de la Capital santiagueña se podía divisar la característica olla locrera, siempre ubicada como parte del ritual en la vereda, cerca de un cartel bien artesanal donde se indicaban los precios y las ofertas. Es así como muchos particulares, hogares de familias ofertaban este plato. Los precios varían entre 4.000 y 7.000 pesos la porción, mientras que otros ofrecen 2 porciones por 10.000 pesos o hasta 3 porciones por 12.000 pesos.
Sus hijos comentaron que también se decidieron a hacerlo por la necesidad y la situación económica. Pusieron sus ollas locreras en la vereda de su domicilio, que justamente se encuentra a la par de la verdulería "Alba", que es un emprendimiento familiar. Sebastian Seballos, uno de los hijos de Nilda, comentó que esto más allá de vender es una excusa y un motivo para estar juntos y compartir como familia.
“Desde las 5 de la mañana hemos comenzado a cocinar, y un poco más de las 10 ya se podía decir que estaba listo. Cerca de 5 a 6 horas es en total lo que lleva la elaboración. Y yo le pongo como ingrediente diferente panceta ahumada, le pongo más carne”, detalló.
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