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La Provincia Ricardo Mishima, hijo de un japonés, evocó su 80º aniversario y alertó sobre los conflictos bélicos

El lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima persiste en un santiagueño

"Las bombas que usaban en ese momento no eran ni la milésima parte de lo que hay ahora", advirtió el contador público ya jubilado.

Ricardo Mishima, un santiagueño de ascendencia japonesa, se acercó esta semana a la redacción de Nuevo Diario con la intención de evocar un acontecimiento que marcó su vida: el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima (Japón) y cuyo aniversario se conmemora cada 6 de agosto.

"Las bombas que usaban en ese momento no eran ni la milésima parte de lo que hay ahora. Es una pequeña muestra de lo que puede ocurrir si a un loco, como el presidente de Rusia, Vladimir Putín, se le ocurre lanzar una. El desastre que puede provocar…", advirtió Ricardo Mishima.

En rigor, Estados Unidos arrojó su bomba atómica sobre Hiroshima en 1945. Murieron unas 140.000 personas. No obstante, tres días después, un proyectil idéntico cayó sobre Nagasaki y dejó al menos 74.000 fallecidos.

"Japón es el único país que ha recibido un bombardeo atómico. Ojalá que los responsables reflexionen por los desastres que están haciendo", apuntó el contador público ya jubilado, sobre los mandatarios de los países que se encuentran en conflicto bélico.

El entrevistado tiene 79 años. Es hijo de Sadashi Mishima, oriundo de Okayama, y Rosa Inés Paz, de Santiago del Estero.

Sadashi, marinero mercantil, arribó a Argentina antes de la Segunda Guerra Mundial. Trabajó en una tintorería en Buenos Aires hasta que un amigo, cocinero en el barco que lo trajo desde Asia, lo invitó a conocer Santiago. Se casó con Rosa Inés y tuvieron tres hijos.

Mishima fue a Japón por primera vez en 1978. Recorrió el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima y aún transmite su historia.

Sadako Sasaki, uno de los emblemas sobre las víctimas inocentes de la guerra

A Mishima le pareció necesario rescatar la figura de Sadako Sasaki, una adolescente japonesa que tenía dos años cuando quedó expuesta al bombardeo atómico.

"Hasta dónde ha llegado el significado de Sadako Sasaki en pedir la paz para el mundo... Sobre todo en este momento que hay tantas convulsiones y guerras por todos lados", señaló Mishima.

Una antigua leyenda japonesa promete que cualquiera que haga mil grullas de papel recibirá un deseo de parte de una grulla, tal como una vida larga o la recuperación de una enfermedad.

Sasaki, por su parte, anheló sanar de una leucemia producida por la radiación de la bomba atómica; pero, a pesar de su intento con las grullas de papel, murió a los 12 años.

"Es un mensaje oportuno. Es momento de reflexionar sobre la repercusión de las guerras", concientizó el entrevistado.

Sasaki es uno de los emblemas sobre las víctimas inocentes de la guerra. Cuenta con una estatua en el parque del Monumento de la Paz de Hiroshima. En la base, está escrito: "Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo".

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