Durante las últimas jornadas, el personal intensificó las tareas de nivelación del suelo y el posterior hormigonado de las estructuras. Para las familias frienses que habitan en este sector, ver el avance de los obreros representa una respuesta concreta a un anhelo de años, permitiendo proyectar un día a día sin las complicaciones que habitualmente generaban las inclemencias del tiempo en las calles de tierra.
Un escudo contra los anegamientos y el barro
La construcción del cordón cuneta es una de las obras más valoradas en la comunidad debido a su impacto inmediato en el ordenamiento del espacio público:
Escurrimiento del agua: Define las pendientes correctas para que el agua de lluvia corra hacia los desagües naturales, evitando que se estanque en las esquinas o afecte los frentes de las viviendas.
Seguridad vial: Delimita de forma clara la calzada de la vereda, ordenando el tránsito de los vehículos y brindando protección al peatón.
Cimientos de futuro: Deja consolidada la estructura necesaria para planificar, en etapas posteriores, el mejoramiento definitivo o el pavimento de las arterias.
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Dignidad e identidad para cada sector de la ciudad
Detrás del movimiento de las palas y el cemento fresco hay un significado que impacta de lleno en el tejido social. Este tipo de mejoras urbanas devuelven a los vecinos de los barrios periféricos la certeza de que el crecimiento de Frías se da de manera equitativa. Cuando una calle se organiza y se consolida, mejora el acceso de las ambulancias, los servicios de recolección y se revaloriza el esfuerzo de cada familia por tener una casa digna.
El avance sostenido de estos trabajos demuestra que la gestión local prioriza las obras de base, aquellas que no siempre se ven desde las avenidas principales pero que cambian sustancialmente la calidad de vida y el orgullo de pertenecer al propio barrio.
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