La comunidad que asiste a la parroquia Nuestra Señora del Valle celebró ayer a su patrona, la "Morenita", y conmemoró el Día de la Inmaculada Concepción de María.
Luego de una vigilia que incluyó serenatas, las actividades comenzaron a las 6: peregrinos fueron desde El Deán hasta el templo que se encuentra en el barrio Huaico Hondo. También compartieron un desayuno comunitario y asistieron a varias misas (N. de R.: la ceremonia central fue a las 20.30).
Vicente Bokalic Iglic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de Argentina, solicitó durante la homilía: "Tenemos que darle un aplauso grande al Señor por darnos a esta mujer santita que nos ha traído a Jesús".
Vale mencionar que la réplica original de la imagen de Nuestra Señora del Valle fue el 22 de noviembre pasado entronizada en la parroquia que lleva su nombre.
"Hoy brota de nuestro corazón esta alegría inmensa, esta gratitud. Dios eligió a una mujer para hacer obras grandes. Como diría por ahí San Pablo: 'Por una mujer entró el pecado en el mundo, pero otra mujer llevó la salvación' (…) Dios nos había creado para vivir en comunión, en paz y con respeto. El espíritu del mal, justamente, corta esa relación hermosa entre Dios y las criaturas y entre las criaturas en sí. El primer pecado entró en el mundo y provocó todos los males siguientes. Cuando uno corta la ligación con Dios, comienzan todos los males", señaló.
El arzobispo fue secundado por Jorge Lobo, párroco de Nuestra Señora del Valle.
"El creador nos ha creado para vivir en paz, con dignidad y fraternidad. Los hombres y las mujeres somos la imagen más viva de Dios, porque un poco se refleja en nosotros (…) Dios no nos iba a abandonar. Esa rebeldía humana… Nos decía que nosotros íbamos a saber discernir entre el bien y el mal, que nosotros íbamos a poner las reglas… Al fin y al cabo, todo eso se fue al tacho, y así vivimos hoy todavía: creyendo que somos nosotros los que fabricamos, los que ponemos los límites… Pero hay un Dios que nos ha creado, no porque nos quiera sujetos, no porque nos quiera aplastar, ¡no! ¡Para darnos la verdadera libertad de los hijos de Dios!", expresó.
De acuerdo con el primado, "Dios es capaz de levantar del pozo a tantos que abandonan en el camino", pues "ese es el Dios que queremos nosotros"; asimismo, el cardenal pidió "un aplauso grande a aquellos que nos han transmitido este amor a la Virgen santísima".
"Compren una estampita para mirarla muchas veces; para acercarse a ella en los momentos lindos y en los momentos difíciles; para prenderle una velita; para rezar con sencillez el Ave María o el rosario (…) Estamos inmensamente felices de que Dios haya elegido a una mujer para traernos al Salvador. En su sencillez, en su humildad, en su sentido de familia, en su contacto con el pueblo, ¿no? Dios la eligió por más que era una pobre mujercita de un pueblo oscuro, de un pueblo dejado… Allí puso sus ojos, en esa mujercita llamada María. Le vamos a pedir que siempre nos muestre el camino. María es ejemplo para nuestra vida. Hoy queremos volver a renovar la alianza con ella, que nos va a llevar con Jesús", exclamó.
La jornada finalizó con una peregrinación por el barrio.