Entre los miles de peregrinos que visitan Villa Mailín en el marco de la fiesta central del Señor de los Milagros, Nuevo Diario dialogó hoy con un devoto residente a cientos de kilómetros de allí, pero que cada año vuelve para agradecer y pedir.
"Mi nombre es Alberto y vengo de Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. Yo soy mailinero por herencia de mis padres. Hace más de 40 años que vengo, con la mochila cada vez más cargada, y vengo por la gente que está sufriendo, que pide, que necesita, y lo hago para agradecer y pedir. Mientras viva, con poco o mucho, voy a venir. Vinimos con un grupo de nueve peregrinos, entre ellos, mi esposa, amigos y familiares. Ellos peregrinaron desde la entrada, en la ruta. Yo estoy aquí siempre, firme, y ahora voy a caminar detrás del Santo. Esto no tiene palabras, no tiene explicación. Soy un impulsor de traer siempre a alguien nuevo", cerró.