Desde el retorno de la democracia, los sucesivos presidentes/presidenta de la Argentina han demostrado una clara tendencia a darse contra la pared y perder elecciones, provinciales o nacionales, por no interpretar el clima político y social de la Argentina.
Lo ocurrido el domingo pasado en la provincia de Buenos Aires no es la excepción. En los días previos, el Gobierno y La Libertad Avanza pasaron del triunfo claro al empate técnico y luego, a una derrota honrosa de no más de cinco puntos.
Pero la realidad fue otra y Fuerza Patria (peronismo/kirchnerismo) le ganó por algo más de 13 puntos a LLA, con un importante nivel de ausentismo producto, en principio, del desencanto y la frustración por la oferta electoral, publica TN.
Ya las señales no venían siendo nada buenas para el gobierno de Javier Milei, entre los escándalos de la criptomoneda Libra y los audios del exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) Diego Spagnuolo, que hablaba de supuestas coimas en la compra de medicamentos y dejaba los nombres de Karina Milei y “Lule” Menem.
Para colmo, Milei decidió enfrentar con vetos las leyes que imponía la oposición, con el desgaste que implica ir a pedir votos a los aliados o dialoguistas, molestos por las políticas del Gobierno, para defender la decisión en el Congreso.
La noche de la derrota, Milei prometió reflexionar y corregir lo que sea necesario para garantizar el triunfo en las elecciones legislativas nacionales del 26 octubre. Pero ratificó el rumbo y el lunes volvió recargado.
Vetó todo lo que se le puso enfrente: el aumento del presupuesto universitario, la emergencia pediátrica -conocida como la ley Garrahan- y el reparto de fondos de los Aportes del Tesoro de la Nación (ATN), cuyo rechazo presidencial despertó el enojo masivo de los gobernadores.
Los universitarios y los trabajadores de la salud reaccionaron con un paro y una movilización, y prometen una marcha masiva al Congreso cuando la oposición insista en la Cámara de Diputados con sostener las leyes vetadas.
Con este panorama, una de las amenazas que más debe preocupar a Milei y a su hermana Karina es el poder que comienzan a mostrar los gobernadores, con los votos de los legisladores que le niegan al Gobierno para evitar las leyes de la oposición o bien, para sostener los vetos.
Un claro ejemplo es Provincias Unidas (PU), el frente creado hace poco tiempo con la fuerza de los territorios representados: Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Valdés (Corrientes) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
A ellos se suma Juan “El Gringo” Schiaretti, el exgobernador cordobés y uno de los creadores de este movimiento que después del 10 de diciembre, si en octubre todo sale como imaginan, será el jefe del bloque de PU en la cámara de Diputados.
El viernes le enviaron un duro mensaje a Milei desde Río Cuarto luego del veto y la derrota electoral bonaerense. No van a prestarse para una foto en la Casa Rosada si no hay un diálogo con el Gobierno que respete sus reclamos, y menos con un veto a los ATN.
También están reclamando por la ley para que el impuesto a los combustibles líquidos vaya para el mantenimiento y la reparación de las rutas nacionales, que en muchos casos dan pena. Como también la dan muchas rutas provinciales.
Milei debió conformarse con distribuir una foto con solo tres gobernadores, Rogelio Frigerio (Entre Ríos) Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco), que inauguraron la Mesa Federal de diálogo con el nuevo ministro del Interior, Lisandro Catalán; el jefe de Gabinete, Guillermo Francos; y el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
Si bien estos gobernadores son aliados de Milei y lo acompañarán en las elecciones de octubre, ellos también comparten el reclamo por los ATN y los combustibles.
Distinto quizás sea el camino que tomen con el financiamiento universitario y la ley Garrahan. PU ya avisó que también irá contra esos vetos.
Fuente: TN