La jueza de Control y Garantías de Banda y Robles, Dra. Roxana Menini, resolvió ayer mantener una medida de protección y seguridad sobre María de los Ángeles Russo, la joven de 28 años acusada de matar a su hija de 9, y que permaneciera internada en el Centro Provincial de Salud Mental de El Polear.
La resolución se mantendrá hasta que una pericia psiquiátrica establezca si la mujer es inimputable o si comprendía la criminalidad de su acto cuando asfixió y mató a la menor la madrugada del 30 de octubre del corriente año en su casa de la calle Bernardo de Irigoyen, entre Misiones y Quintana, del barrio Palermo de la ciudad de La Banda.
La magistrada rechazó la nulidad de la declaración de imputado solicitada por la defensa y la conversión de la detención en prisión preventiva de Russo, pedida por la Fiscalía, hasta tanto se conozca el informe de la pericia psiquiátrica.
Durante la audiencia, el fiscal de la Unidad de Violencia de Género e Intrafamiliar de Banda y Robles, Dr. Mariano Gómez, expuso que durante la investigación policial y judicial se recibieron testimonios de los paramédicos y el chofer del CIS que acudieron al lugar donde ocurrió el horrendo hecho; además de los abuelos maternos.
Se determinó que Ángeles Russo habría manifestado: "Yo la he matado porque le hacían bullying en el colegio". En este sentido, dijo que su hija "ya no quería vivir porque en el colegio le hacían burla".
La acusada sostuvo que le había dado "cuatro pastillas de Clonzepan de dos miligramos y la asfixié como a las 3 o 4 de la mañana". Asimismo, contó a los testigos que "había intentado suicidarse". Los testigos señalaron que en todo momento la notaron "tranquila y sin mostrar consternación por lo que había hecho", sentada junto a la cama donde estaba su hija sin vida.
Por otra parte, en su lugar de internación, la imputada de homicidio agravado por el vínculo indicó que "quiere morirse" cuando le preguntaron qué podían hacer por ella y que "manifestaba la presencia de ruidos y sombras" que no la dejaban dormir. "Yo la salvé a mi hija, yo la maté a mi hija para protegerla del daño, todos querían hacerle daño y yo la salvé", señaló ante los profesionales. "Me da lo mismo estar aquí (el Centro de Salud Mental) o en una celda", afirmó durante una entrevista con los médicos.
El fiscal Gómez solicitó la conversión de detención en prisión preventiva y la continuidad de su internación en el nosocomio psiquiátrico porque, según el informe de los médicos, se recomendó consolidar el tratamiento médico para evitar recaídas con un control y seguimiento interdisciplinario. En este sentido, destacó la acusada, antes de concretar el asesinato, había abandonado el tratamiento, no quería asistir al médico ni tomar la medicación. Incluso, sus padres discutieron por esta situación y el padre se fue a vivir en otro domicilio.
A su turno, la defensa oficial se había opuesto a la imputación y a la conversión de la detención en prisión preventiva y destacó que "corresponde la declaración de inimputabilidad" de la joven, aunque también se mostró a favor de que continuara internada para seguir con el tratamiento correspondiente.