Una investigación judicial concluyó que el fallecimiento de Aine Rose Hurst, una joven de 19 años, estuvo relacionado con una trombosis del seno venoso cerebral, una afección poco frecuente pero potencialmente mortal, cuya aparición fue vinculada al consumo de anticonceptivos orales.
De acuerdo con las conclusiones del caso, la píldora anticonceptiva contribuyó de manera directa al desarrollo del cuadro que terminó provocando la muerte de la joven.
Durante la investigación también se determinó que Hurst continuó utilizando el anticonceptivo pese a padecer presión arterial alta, una condición que puede aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares y trombóticas en determinadas pacientes.
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El caso volvió a poner el foco sobre la importancia de los controles médicos antes y durante el uso de anticonceptivos hormonales, especialmente en personas con factores de riesgo preexistentes como la hipertensión.
Si bien los especialistas remarcan que este tipo de complicaciones son poco frecuentes, insisten en la necesidad de realizar un seguimiento médico adecuado y de informar cualquier antecedente o condición de salud antes de iniciar un tratamiento anticonceptivo.