Un indignante hecho de inseguridad golpeó duramente a un trabajador santiagueño, quien sufrió el desvalijamiento de su taller durante la madrugada de este viernes. "Son las cosas con las que sobrevivo", expresó con profundo dolor e impotencia la víctima, tras encontrarse con su lugar de trabajo completamente vulnerado y sin sus herramientas de todos los días.
El ilícito tuvo lugar en un inmueble ubicado sobre calle 12 de Octubre, entre Pedro León Gallo y Congreso. De acuerdo al relato del damnificado, se ausentó del lugar cerca de la 1:40 y, al regresar a las 6 de la mañana, se topó con una escena desoladora: los delincuentes habían arrancado de cuajo las verjas de la ventana y se la dejaron tirada en el piso para poder ingresar.
Lo que más indignación generó en la víctima es la presunta premeditación del ataque. Al revisar las cámaras de seguridad de la zona (ubicadas en las cercanías de Congreso y Cabanillas), el dueño del taller advirtió movimientos inusuales desde las 4 de la mañana.
Según su testimonio, los malvivientes habrían actuado de forma coordinada y hasta se habrían tomado el trabajo de provocar un corte de luz en la cuadra alrededor de las 4:54, asegurándose de vaciar el local amparados en la oscuridad total.
El botín sustraído representa un golpe devastador para la economía del damnificado: se llevaron dos pulidoras profesionales (marcas Makita y Angel), un bolso repleto de herramientas (Bremen y Chrome Vanadium), una hidrolavadora, un celular Samsung A21S color azul, una picana, además de prendas de vestir, camperas y zapatillas.
Sospechas y pedido de ayuda
Las imágenes captadas por los dispositivos de vigilancia del sector habrían sido claves para entender la dinámica del robo. La víctima aseguró que, pese a la poca nitidez de algunas tomas, logró divisar cómo uno de los sujetos huía con sus pertenencias e incluso habría reconocido a uno de los sospechosos, quien residiría a pocas cuadras del taller, en inmediaciones de la calle San Juan.
Desesperado por recuperar el capital con el que se gana el pan diario, el joven solicitó la solidaridad de toda la comunidad. Pidió encarecidamente que, si a algún vecino le ofrecen estos costosos bienes a un precio irrisorio en el mercado informal, o si tienen datos certeros sobre su paradero, den aviso de inmediato a las autoridades para ayudarlo a recuperar su fuente de ingresos.