A minutos de enfrentar a la justicia en Río de Janeiro, la abogada santiagueña Agostina Páez expuso el calvario que vive desde hace más de dos meses. En la antesala de una jornada judicial clave que definirá su futuro, la joven de 29 años reafirmó su postura y expresó su profundo terror ante la posibilidad de terminar en una cárcel común por el delito de injuria racial.
La dramática situación judicial mantiene en vilo a la provincia, ya que la santiagueña enfrenta tres cargos que, en su pena máxima, podrían sumar hasta 15 años de prisión. "Yo me mato, no va a pasar. A mí me condena y yo me mato o me matan ahí dentro. Imaginate ir a una cárcel en un país que me odian y en una cárcel como son acá en Río", confesó con evidente angustia en diálogo con la prensa nacional.
📢 AGOSTINA PÁEZ, COMIENZA EL JUICIO: "SI PRESA, ME MAT0" La palabra de la argentina acusada de racismo. "He tenido días de mucha angustia".#a24 pic.twitter.com/bQb3LgwX8w
— A24.com (@A24COM) March 24, 2026
Actualmente, Páez cumple prisión domiciliaria con tobillera electrónica tras el incidente registrado el 14 de enero en un bar de Ipanema. Sobre aquel episodio que se viralizó, la joven relató que el conflicto se originó por el cobro indebido de productos que no habían consumido. Tras ser retenidas en el local y en medio de burlas, la situación escaló. "Escuchamos un grito, el chico se toca los genitales, mi amiga le hace un gesto de basta y yo reacciono cuando hago el gesto obsceno. Yo reacciono de la peor forma y estoy muy arrepentida", reconoció.
Sin embargo, la santiagueña rechazó tajantemente gran parte de la acusación fiscal. Aseguró que dos de las denuncias en su contra son falsas y que las propias cámaras de seguridad del establecimiento demuestran que jamás señaló ni le hizo gestos a esas personas. "Es todo para que encuadre una imagen de racista mía que no ha existido", sentenció.
Mientras aguarda la resolución en el Tribunal Penal N°37 de Río, el impacto psicológico en la joven es devastador. Reveló que se encuentra bajo tratamiento con ansiolíticos, vive con constante paranoia y debe salir a la calle con el rostro cubierto. La situación se agravó drásticamente debido a que su imagen fue utilizada en campañas públicas, lo que derivó en incesantes amenazas contra su integridad física, incluso por parte de aparentes organizaciones criminales.
La audiencia de Instrucción y Juzgamiento prevista para este martes será clave. A diferencia del sistema argentino, en esta única instancia el juez escuchará a los testigos, analizará las pruebas y podría emitir una sentencia inmediata.
La defensa de la santiagueña, encabezada por la doctora Carla Junqueira, confía en que la falta de antecedentes penales juegue a favor para lograr una pena mínima. Mientras tanto, el objetivo principal y desesperado de la joven sigue siendo uno solo: lograr la autorización legal para abandonar Brasil y regresar definitivamente a la Argentina.