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Policiales

"Nunca cazó conmigo": habló el abuelo del tirador y reveló cómo consiguió el arma

El familiar del adolescente de 15 años aseguró que no tenía mucho vínculo con él. La Justicia confirmó que el agresor es inimputable porque la nueva Ley Juvenil no entró en vigencia.

El horroroso asesinato de Ian Cabrera, el nene de 13 años acribillado por un compañero en el patio de la Escuela N°40 de San Cristóbal, sumó revelaciones escalofriantes. Mientras la Justicia avanza con las pericias, el abuelo del tirador de 15 años rompió el silencio para despegarse de la tragedia, al mismo tiempo que salió a la luz una brutal amenaza previa que nadie en el colegio supo escuchar a tiempo.

"La escopeta fue robada"

Tras el brutal ataque que dejó un muerto y ocho heridos, la Policía santafesina secuestró el arma homicida: una escopeta de doble cañón calibre 12/70 que todavía estaba cargada. Rápidamente, los investigadores llegaron hasta el abuelo del menor, quien admitió ser el dueño legal del armamento, pero aseguró que su nieto se la llevó a escondidas.

"La escopeta fue robada de acá adentro. La denuncia ya está hecha. Esto me genera muchísima tristeza", declaró el hombre en diálogo con el canal América.

Desmintiendo los primeros rumores que indicaban que el adolescente solía ir a tirar al campo, el familiar fue tajante: "Él nunca cazó conmigo. Ni siquiera tengo cartuchos yo. Yo no le enseñé nunca a usarla". En la escena del crimen, los peritos levantaron dos vainas servidas, una canana con varios cartuchos y confirmaron que el dermotest realizado al menor arrojó resultado positivo en ambas manos, cuello y cara.

 

Inimputable por una cuestión de plazos

A pesar de la gravedad del asesinato, el autor de la masacre no irá a la cárcel. El joven de 15 años quedó catalogado automáticamente como inimputable. Si bien el Congreso aprobó recientemente la nueva Ley Penal Juvenil que bajaría la edad de imputabilidad, la normativa establece un plazo de 180 días desde su publicación en el Boletín Oficial para entrar en vigencia, por lo que el tirador quedó exento de un proceso penal tradicional y fue trasladado a un centro de alojamiento de menores.

La investigación quedó en manos de la fiscal de menores Carina Gerbaldo y el fiscal Mauricio Spinosa, quienes confirmaron que de los ocho alumnos heridos por los perdigones, dos debieron ser derivados de urgencia al Hospital Regional de Rafaela en código rojo, aunque ya se encuentran estables.

La amenaza que nadie escuchó

El móvil del crimen sigue apuntando a un presunto hartazgo por situaciones de acoso sistemático. Un padre de la institución aseguró que el adolescente, que no tenía ningún tipo de antecedente penal ni psiquiátrico, sufría un grado extremo de bullying. "Para ellos es molestarse y nada más, pero lo que veía pasarle a este chico era mucho", lamentó.

Sin embargo, el dato más aterrador es que la masacre pudo haberse evitado. Según el testimonio de los propios alumnos, el tirador había anticipado el baño de sangre. "La semana pasada dijo que iban a morir todos. Uno de los compañeritos lo escuchó decir eso durante una clase", afirmó el padre. Trágicamente, nadie reportó la amenaza ni encendió las alarmas a tiempo.

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