Esta mañana, Nuevo Diario publicó el caso de una fiesta clandestina que fue desarticulada por la policía a poco de comenzar, en el barrio Manzione de la ciudad de Añatuya.
Leé también:
Los organizadores habían vendido 80 entradas a $5.000 para afrontar los gastos del evento, pero cuando apenas habían entrado diez personas, efectivos de la Comisaría 41ª llegaron al sitio y suspendieron el evento.Sin embargo, lejos estaban de quedarse con eso. Al parecer, no dispuestos a reintegrar el dinero de las entradas que habían vendido (aproximadamente 400.000 pesos), se trasladaron a otro inmueble, esta vez en Av. Avellaneda entre Teniente 1º Ibáñez y Pedro José Lami, del barrio Obrero.
Una vez más, el personal de la Comisaría 41ª fue alertado del evento y los efectivos acudieron al sitio. Al llegar observaron gran cantidad de autos, camionetas y motocicletas estacionadas afuera, mientras dentro de la casa se desarrollaba una fiesta con música a alto volumen y consumo de bebidas alcohólicas, a la que habían asistido cerca de 100 personas.
Esta vez, nadie se hizo cargo de la organización y se negaron a ser identificados. Los policías invitaron a todos los presentes a retirarse y la fiesta fue cancelada.
"A pesar de que no se identificaron, se trata de los mismos organizadores del evento en el que intervino la policía un rato antes. Querían hacer la joda como sea y otra vez los desalojaron", confió una calificada fuente a este medio.