Por Daniel Sandoval
El Mundial ya empezó, aunque todavía no haya rodado la pelota
Argentina ya está en Kansas, el lugar elegido para montar su búnker durante el Mundial. Quedan apenas dos amistosos por delante y la cuenta regresiva para el debut del 16 de junio ya entró en su tramo final.
Y como suele ocurrir cada cuatro años, el hincha se transforma.
Se vuelve analista, preparador físico, médico y hasta seleccionador nacional. Empieza a mirar rendimientos, a estudiar rivales y a hacer cálculos que probablemente no tengan ninguna lógica. Pero hay algo que sí aparece con fundamento: la preocupación por las lesiones.
Porque mientras la ilusión mundialista crece, también lo hace la lista de jugadores que llegan "tocados".
Y ahí nace una pregunta que parece sobrevolar cada conversación futbolera de estos días: ¿Argentina está llegando demasiado justa físicamente al Mundial?
Los nombres están, pero el estado físico genera dudas
Scaloni y su cuerpo técnico parecían tener gran parte de la lista definida desde hace tiempo. Según trascendió, había alrededor de 24 nombres prácticamente asegurados y apenas dos lugares en discusión.
Eso habla de una idea clara.
Pero también abre otro debate.
Porque una cosa es tener claro quiénes son los mejores futbolistas y otra muy distinta es determinar quiénes están en condiciones de competir al máximo nivel dentro de un Mundial.
El caso más visible es el de Emiliano Martínez. El Dibu llega con una fractura en uno de sus dedos y ya dejó claro que no habrá intervención quirúrgica porque los tiempos no alcanzan.
Ahora bien, más allá del arquero, también aparecen desgarros, molestias musculares y recuperaciones aceleradas.
Y ahí surge una inquietud lógica.
No se trata solamente de llegar.
Se trata de cómo llegás.
Porque el alta médica no siempre significa ritmo competitivo. No siempre significa confianza física. Y mucho menos garantiza que un jugador pueda sostener la intensidad que exige una Copa del Mundo.
El respeto por los campeones también tiene su costo
Da la sensación de que en esta convocatoria está pesando mucho el respeto por los campeones de Qatar.
Y es comprensible.
Estamos hablando de futbolistas que construyeron una de las páginas más importantes de la historia del fútbol argentino. Jugadores que sostuvieron un proceso, atravesaron críticas y terminaron levantando la Copa del Mundo.
¿Cómo no confiar en ellos?
Pero el fútbol tiene una particularidad cruel: no premia lo que hiciste. Premia lo que podés hacer hoy.
Y quizás ahí aparece el verdadero dilema de Scaloni.
¿Hasta dónde pesa la historia de un futbolista cuando el presente físico genera incertidumbre?
¿Existe un plan B?
Hay otra pregunta que también merece atención.
Si realmente había casi diez jugadores con distintas molestias físicas, ¿el cuerpo técnico contempló escenarios alternativos?
No porque haya improvisación. Todo lo contrario.
Scaloni construyó uno de los procesos más sólidos de la historia reciente de la Selección. Pero justamente por eso llama la atención que gran parte de las dudas recaigan sobre nombres que llevan años siendo la base del equipo.
¿Hay reemplazos preparados?
¿Existe un plan B tan confiable como el plan A?
Porque cuando uno mira la lista, encuentra varios casos donde la experiencia parece haber pesado más que el momento físico.
Y eso puede ser una virtud o un riesgo.
Dependerá de cómo responda cada futbolista cuando la pelota empiece a rodar.
La historia muestra que muchas veces hubo que decidir
Lo interesante es que el propio Mundial ofrece antecedentes que alimentan esta discusión.
Alemania dejó afuera a Marco Reus en 2014 pese a ser una de sus figuras. Francia no esperó a Benzema en Qatar 2022 aun cuando existía la posibilidad de recuperarlo durante el torneo. Y el propio Scaloni tomó decisiones durísimas antes de Qatar cuando desafectó a Nicolás González y Joaquín Correa por cuestiones físicas.
En aquel momento el mensaje fue contundente: necesitaba jugadores disponibles desde el primer partido.
Por eso resulta inevitable preguntarse si hoy la vara es la misma.
O si el peso de ser campeón del mundo modifica algunas decisiones.
El beneficio de la duda se lo ganó Scaloni
Dicho todo esto, también corresponde decir algo.
Si hay alguien que merece crédito, es Lionel Scaloni.
Porque muchas de las decisiones que parecían equivocadas terminaron siendo aciertos históricos. Porque construyó un grupo campeón y porque demostró más de una vez que piensa en el equipo por encima de los nombres.
Por eso quizás la discusión no pase por desconfiar de él.
La discusión pasa por entender que este Mundial presenta un desafío distinto.
Argentina ya no llega como sorpresa.
Llega como campeona.
Y defender una corona suele ser mucho más difícil que conquistarla.
Una preocupación lógica que no debe transformarse en alarma
La sensación final es que la preocupación existe y es válida.
Nadie quiere ver a jugadores fundamentales perdiéndose partidos importantes o compitiendo a media máquina. Pero tampoco hay que caer en el dramatismo.
La mayoría llegará.
La mayoría estará disponible.
La verdadera incógnita será descubrir en qué condiciones.
Y probablemente esa respuesta recién la conozcamos cuando empiece el Mundial.
Porque una cosa es recibir el alta médica.
Y otra muy distinta es estar listo para defender un título del mundo.