#InformeUIA

| 24/02/2022

En diciembre la actividad industrial registró una suba mensual de +1,6% e interanual de +12,9%

El año cerró con un incremento interanual de +15,4%, la primera suba luego de tres años consecutivos de caída en la producción industrial.

En diciembre la actividad industrial registró una suba mensual de +1,6% e interanual de +12,9%

En diciembre la actividad industrial registró una suba mensual de +1,6% e interanual de +12,9%. 

Así, el año cerró con un incremento interanual de +15,4%, la primera suba luego de tres años consecutivos de caída en la producción industrial. Asimismo, logró superar en niveles a otros años que no habían sido afectados por la pandemia: registró una suba de +7,1% respecto de 2019 y se ubicó casi en el nivel de 2018. Fue el mayor nivel de producción desde 2017, quedando -3% debajo de aquel año, aunque aún está muy lejos de los máximos alcanzados: un -12,4% debajo del máximo de 2011 y un -21,1%, medido en términos per cápita (teniendo en cuenta el crecimiento de la población).

Particularmente desde marzo se registraron variaciones interanuales elevadas, que se aceleraron en el segundo trimestre (+32,6% i.a.) por la baja base de comparación durante dicho período del 2020, que había sido afectado por las fuertes restricciones a la circulación durante el ASPO.

A partir del tercer trimestre, las subas comenzaron a estabilizarse por la mejora en la base de comparación (+12,6% i.a. en el tercer trimestre; +10,9% i.a. en el cuarto trimestre). A nivel sectorial, todas las actividades que componen el IPI CEU registraron subas interanuales durante el año, producto de la baja base de comparación dejada por el aislamiento y las fuertes restricciones a la circulación durante el 2020. Al aislar el efecto de la pandemia y comparar con el 2019, la situación a nivel sectorial es algo más heterogénea, con mayor impulso de aquellos sectores orientados al
consumo durable, maquinaria y equipo y el sector agropecuario. El sector Automotriz fue uno de los que más impulsó la suba en la producción industrial durante el año, con una suba interanual de 69,1% y de 37,4% respecto de 2019, especialmente impulsada por las exportaciones (+87,3% i.a. y 15,2% ) mientras que las ventas al mercado interno de autos nacionales estuvieron afectadas por restricciones de oferta (+44,4% i.a. y 70,8% vs 2019). Pese al mayor dinamismo del sector, la
producción anual fue de 434.753 unidades, muy lejos de los máximos de 804.415 unidades de 2011 (369.662 unidades menos). Otro sector que impulsó considerablemente la producción fue el de Minerales no metálicos, con una expansión interanual de +25,6% y de +15,9% en relación al 2019 por el buen desempeño de la construcción, uno de los sectores que más se recuperó durante el año, a partir de los bajos precios en dólares, marcando los niveles máximos de producción desde que se obtienen datos (1994). También se destacó el sector de Electrónicos, que se expandió 54,6% i.a. y 38,9% contra 2019. El sector registró un alza considerable durante el primer semestre del año, con una fuerte recomposición de stocks. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del año comenzó a desacelerarse principalmente por el rezago en los niveles de consumo.

En tanto, otro sector con alzas fue la industria Metalmecánica que marcó incrementos de +18% i.a. y de +7,4% en comparación con el 2019. El sector se vio impulsado principalmente por la producción de Maquinaria Agrícola, que registró niveles de producción récord (+25,5% i.a. y de +42,4% vs. 2019), seguido por Carrocerías, remolques y semirremolques (+26,3% i.a. y +26,8% vs 2019) y Autopartes (+22,2% i.a. y +2,8% vs. 2019).

Algunos sectores registraron subas durante el año aunque con algunas heterogeneidades al interior de los mismos. Tal es el caso del sector de Alimentos y Bebidas, que registró variaciones positivas tanto respecto del 2020 (+5,3%) como del 2019 (+5,4%). El sector fue traccionado en gran medida por la molienda de oleaginosas (+18% i.a.; +2,1% vs. 2019), que a pesar de las dificultades en la logística generadas por la bajante del río Paraná y la suba en el precio de los fletes, tuvieron el impulso de los altos precios internacionales. Asimismo, dentro del sector también se destacan subas
principalmente de rubros vinculados a los consumos sociales como gaseosas, galletitas, entre otros, que habían caído fuertemente durante el 2020 producto del aislamiento. En cambio, otros rubros como carne bovina registraron un peor desempeño, asociado a las restricciones a la exportación, que generaron una merma en la producción. También se encuentra en este grupo el sector de Papel y Cartón, que registró una suba interanual (+7,7%) y contra el 2019 (+4,1%) aunque presenta una situación dispar al interior: la suba estuvo asociada esencialmente a la producción de papel para embalaje, que se vio impulsada por la fuerte suba del e-commerce a partir de la irrupción de la pandemia y que se mantuvo en altos niveles durante el año. El resto de los rubros tuvieron un desempeño negativo, con caídas considerables en la producción de papel para diarios y papel para impresión, consecuencia de los cambios en los patrones de consumo y la mayor digitalización.
La industria de Productos Químicos, también presentó una situación similar, con buenos niveles de producción durante el año: registró un alza interanual de +3,7% y de +4,8% respecto de 2019, traccionado principalmente por Gases Industriales y químicos básicos (+10% i.a. y +0,3% vs. 2019), Productos Farmacéuticos (+9,9% i.a. y +15,2% vs. 2019), en línea con la suba del mercado farmacéutico de +9% en 2021 (datos de IQVIA) y Detergentes y jabones (+7,3% i.a. y +14,2% vs. 2019). Este sector había registrado un buen desempeño durante el año anterior como consecuencia de los cambios en los patrones de consumo generados por la pandemia, lo que dio como resultado una alta base de comparación en relación con el resto de los sectores.

Por último, algunos sectores mostraron una recuperación a lo largo del año pero a pesar de registrar subas interanuales no lograron alcanzar los niveles de producción previos a la pandemia. Uno de ellos es el sector de Metales Básicos, que si bien registró una considerable suba interanual (+28,9%) se mantuvo levemente por encima de 2019 (+0,4%) con una dinámica dispar: la producción de acero registró un alza tanto contra 2020 (+33,8%) como contra 2019 (+6,6%). Sin embargo, la producción de aluminio traccionó hacia abajo la producción del sector, ya que a pesar de la suba interanual (+9,1%) se encuentra considerablemente por debajo de los niveles de 2019 (-23%). En tanto, el sector de Refinación de Petróleo registró una suba de +10,9% i.a. aunque no logró alcanzar los niveles de 2019 (-2,6%). Durante la primera parte del año el sector mostró un bajo dinamismo aunque a partir del segundo semestre logró acelerar los niveles de producción, acompañado por los niveles de récord en los yacimientos de petróleo y gas de Vaca Muerta. Por tamaño de empresa, la recuperación fue progresivamente llegando a las empresas de todos los tamaños. Durante los
primeros tres trimestres del año, las ventas deflactadas de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) registraron un incremento interanual de +14,4% y lograron superar los niveles prepandemia, con un alza de +0,9% respecto del mismo período de 2019 de acuerdo al último informe de la Fundación Observatorio PyME. La suba se debió en parte a las algunas medidas que impulsaron el crédito y la producción de estas empresas, tales como la Línea de Inversión Productiva, las líneas con tasa subsidiada del FONDEP, la ampliación del FOGAR, como así también la aplicación de programas que impulsaron las ventas como la extensión del programa Ahora 12. Sin embargo, persiste una baja profundidad de crédito estructural. Durante el 2021, el crédito total al sector privado representó cerca de un 8% del PIB, lo que implicó una caída de más de 2 p.p. en la participación en relación al 2020, cuando la relación ya era baja, dejando a Argentina entre los últimos países del mundo en este indicador.

La recuperación de la producción en 2021 se vio reflejada también en una mayor utilización de la capacidad instalada, que promedió el 63,6% en el año, la más alta desde 2017 y se ubicó +7,9 p.p. por encima de 2020 y otros +4,2 p.p. por encima de 2019. 9 de los 12 sectores registraron subas contra 2019, destacándose Vehículos automotores (+12,1 p.p.), Minerales no metálicos (+9 p.p.) y la Industria Metalmecánica (+7,3 p.p.). En tanto, se observan caídas en Productos de tabaco (-7,1 p.p.), Edición e impresión (-1,5 p.p.) y Refinación de petróleo (-0,9 p.p.).

Asimismo, la mejora en los niveles de producción se fue trasladando, aunque en menor medida, al empleo. Durante los primeros once meses del año, el empleo industrial registró una incremento interanual de +2,5% (+26,6 mil puestos de trabajo). No obstante, al comparar con el mismo período de 2019 el nivel de empleo se mantuvo en niveles similares. Asimismo, al analizar en perspectiva el empleo industrial se encuentra todavía bastante lejos de los niveles observados en años anteriores, ubicándose un -12,2% (-155 mil puestos) debajo del máximo de 2013.

En cuanto al comercio exterior, 2021 fue un año de recuperación tanto de las exportaciones como de las importaciones. Las exportaciones industriales alcanzaron 26.743 M USD (+35,8% i.a., +1,3% vs. 2019), primer crecimiento luego de dos años consecutivos de fuertes caídas. Este incremento se debe principalmente a la suba de precios internacionales de oleaginosas y cereales, ya que en comparación con 2019 las cantidades de las manufacturas de origen industrial disminuyeron -4,7% y las de manufacturas de origen agropecuario se mantuvieron relativamente estables (+0,6%). La
continuidad de la recuperación dependerá en gran medida del crecimiento de los socios comerciales, el cual se espera que sea moderado en el 2022. En cuanto a las importaciones, totalizaron 63.185 M USD (+49,2% i.a., +28,6% vs. 2019) y alcanzaron el valor más alto desde 2018, aunque para el año 2022 existe una preocupación por las restricciones recientes para el acceso a las divisas.

Los datos de 2021, dejaron un buen nivel para el comienzo de año, y se estima un arrastre para el año de alrededor de 4%. Por ahora, los primeros datos de enero de 2022 mostraron una situación dispar, en un mes que suele ser volátil por las vacaciones y paradas de plantas, y que estuvo también signado por el impacto de la tercera ola de Covid, que alcanzó niveles récord de contagios y trajo aparejado elevado ausentismo. Respecto de 2021 mostraron incrementos interanuales indicadores vinculados al agro como los patentamientos de maquinaria (+26,7%), y la Liquidación de divisas
de oleaginosas y cereales (+14,1%). Por otro lado, las importaciones desde Brasil registraron nuevamente una gran suba (+24,2%), mientras las exportaciones hacia Brasil tuvieron una muy leve suba (+0,2%). La construcción mostró un comportamiento dispar: El Índice Construya creció un +3,9% i.a. mientras que los despachos de cemento se contrajeron (-1,9%). Traccionaron a la baja la Recaudación de IVA DGI real (-3,6%), así como la demanda de energía eléctrica de Grandes Usuarios Industriales (-3,7%). También se registraron caídas en el sector automotriz: tanto en la producción (-23,3%), como en los patentamientos (-13%), vinculado parcialmente a la poca cantidad de días hábiles del mes (vacaciones y paradas de planta).

A pesar de la mejora en la gran mayoría de los indicadores que dan cuenta de la recuperación de la actividad productiva a lo largo del 2021, existen ciertos elementos de incertidumbre de cara al 2022. El año comenzó con el impacto de la 3era ola de Covid, que derivó en un mayor ausentismo.
A la situación sanitaria se le suman otros elementos de preocupación a nivel macroeconómico. La incertidumbre continúa siendo un obstáculo para la toma de decisiones, principalmente de inversión, elemento esencial para la recuperación sostenida de la producción. Asimismo, los niveles de inflación se aceleraron durante la última parte del año anterior y hay altas probabilidades de que se mantengan durante el año. Esto ya repercutió en un cambio en el rumbo de la política monetaria, con subas en la tasa de interés que podrían encarecer el financiamiento al sector privado, que registró durante el 2021 una caída del -10,4%. En lo que refiere al sector externo y cambiario, el anuncio del principio de entendimiento con el FMI es un paso necesario en la normalización de
las relaciones financieras internacionales de Argentina y abre la posibilidad para crear condiciones sostenibles para un proceso de crecimiento económico. Sin embargo, se trata de una condición necesaria pero no suficiente, para una economía que funciona con elevadas regulaciones
cambiarias, con dificultades para la acumulación de reservas internacionales y dificultades para transitar un sendero de crecimiento económico sostenido.

En el plano internacional, el panorama también muestra signos de preocupación: se espera bajo o nulo crecimiento de los principales socios comerciales (Brasil: 0,3% y China 4,8%), sumado a una mayor inflación mundial, un elevado valor de los fletes (que afectan las exportaciones y encarecen la provisión de insumos necesarios para la industria) y el retiro de estímulos monetarios en los países desarrollados, con subas de tasas de interés internacionales. Otro de los puntos de mayor incertidumbre está vinculado con la situación climática. La sequía durante los últimos meses de 2021 y la primera parte de 2022 generó que se recortara el pronóstico de cosecha de soja, lo que complica el ingreso de divisas necesarias para abastecer de insumos al sector industrial. Asimismo, la bajante del río Paraná y del río Paraguay continúa siendo un elemento de preocupación sobre la logística, afectando las exportaciones y la provisión de algunos insumos básicos provenientes de Brasil.

Con estos desafíos por delante, medidas para favorecer la recuperación de la inversión, las exportaciones y el empleo serán fundamentales de cara a la continuidad del proceso de recuperación industrial.

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