#Opinión

| 21/07/2021

Los buenos gerentes no trabajan

Muchos dueños de empresas se ponen “nerviosos” cuando ven que sus gerentes o jefes tienen tiempo libre, leen el diario, miran por la ventana varias veces al día o se pegan escapadas en horarios laborales, ¿pero eso es bueno o es malo?

Los buenos gerentes no trabajan

A menudo los empresarios relacionan la eficiencia del trabajo de las personas por la cantidad de tiempo que éstas dedican a la organización, sobre todo los empresarios de la “Vieja Escuela”. Cuantas más horas paso atado a mi sillón de gerente, más eficiente y comprometido debo ser.


Luego de haber tenido la experiencia de desarrollar mi vida laboral en empresas de distintas envergaduras, tanto de índole nacional como internacional, donde el home office ya se utilizaba, y donde las interminables reuniones de equipo vía teléfono (Call Conference) eran habituales, me fui dando cuenta que quizás las horas dedicadas al trabajo sentado en mi escritorio no eran directamente proporcional a mi dedicación a la empresa.

Había muchas horas de análisis y procesos fuera de ese escritorio gerencial.


Ese tiempo dedicado a la organización fuera de la organización, era muy difícil de cuantificar, debíamos esperar quizás semanas o meses para poder ver el fruto de ese trabajo bien realizado, de esas decisiones bien adoptadas. Entonces, ¿cómo podría yo demostrar a mi jefe, el dueño, que cuando no estoy sentado aun así estoy trabajando? No es tarea sencilla cuando quien maneja la organización viene de una “generación Baby Boomer” o una “generación X”.


La cultura del trabajo en nuestro país siempre estuvo ligada a relacionar a ese “viejo trabajador” que se levantaba con el alba, para trabajar hasta que se ponía el sol con las manos llenas de llagas. Y se fue arrastrando de padres a hijos, donde de repente se topa con una nueva realidad, no solo acelerada por la pandemia, sino por los avances tecnológicos, el pensamiento lateral y la bioneuroemocion.


Una vez superados los prejuicios del tiempo sentado en el sillón gerencial, podemos comenzar a discutir si un gerente hizo bien o no su trabajo por la cantidad de tareas pendientes a resolver en la organización.


Una vez más, al conversar con expertos en el tema y con empresarios del medio, coincidíamos en que el gerenciamiento, además de las oportunidades de mejora que brinda a la organización y de poner en marcha los planes de trabajo estipulados por los dueños, es un órgano resolutorio de conflictos o problemáticas y, cuantas más soluciones se vayan llevando a los problemas de la organización, menos tareas irán quedando por realizar.


Ese tiempo que se deja de gastar en resolver problemáticas, debe ser aplicado en la elaboración de nuevos planes de crecimiento para la empresa. Y cuando esos planes se encuentran en marcha, será la gerencia quien active los mecanismos de control para ir guiando el rumbo del plan ejecutado.


Cuando nos detenemos en esto último, el control, es donde la concepción del dueño de quien trabaja y quien no, entra en conflicto. A los ojos del dueño, o sea de quien paga los sueldos, ese sueldo debe ir destinado a quien “mete goles”, a quien “ataja penales”, a quien “lava las camisetas o corta el césped de la cancha”, pero no todos tienen en cuenta que el mejor Director Técnico no es quien hace más goles o ataja más penales, sino quien encuentra al que mejor lo hace y lo dirige a esa meta.


Entonces, cuando vemos un equipo ganador, que golea a sus rivales, donde todo el equipo corre de un lado a otro de la cancha, pero observamos al DT parado “sin hacer nada”, debemos entender que su trabajo no es correr, ni tampoco ver correr, ese DT está pensando a quien dejara sin correr, para cuidarlo para otro encuentro. Y probablemente, cuando todos se vayan a descansar, ese Director Técnico se acostará pensando en que hizo bien el equipo y que debe mejorarse, elaborando estrategias interminables en su cabeza.


De igual manera, un gerente mirando por la ventana a las 10 de la mañana, no ha dejado de solucionar problemas, ni ha dejado de buscar lo mejor para la empresa, simplemente está trabajando otra parte de su cerebro profesional que no se mide en cantidad de hojas impresas o de ordenes gritadas al personal.


Es más, si un gerente no tiene tiempo para nada, es por lo general, porque no ha sabido delegar en las personas correctas o no ha sabido encontrar las personas adecuadas. Gasta todo su tiempo en resolver conflictos y termina perdiendo la posibilidad de controlar a sus empleados y de elaboración de ideas.


Claro está que los malos gerentes también existen, los cuales pueden o no estar todo el día sentado en un escritorio, como pueden estar todo el día mirando por la ventana sin que se les caiga una solución o idea. Por eso, dentro de una buena gerencia, el gerente que armó su equipo de alto rendimiento con eficiencia, que controla que todo funcione correctamente y corrige errores, es el gerente que parece que menos hace, pero es al que todos le rinden informes de sus acciones, para que este ayude a los dueños a tomar decisiones. En el mientras tanto, se puede dar el lujo de tomar un café mirando por la ventana a las 10 de la mañana.

Ultimas noticias