#Impositiva

| 24/07/2020

La aventura de las declaraciones juradas anuales

Cercanos a estas fechas comienzan los llamados con consultas en referencia al costo del trabajo de confección de las declaraciones juradas. Muchos pueden sentirse, si es su primera declaración, un poco inquietos

La aventura de las declaraciones juradas anuales, por el Dr. Sergio Carbone

La fecha del 31 de diciembre de cada año es importante para nosotros por diferentes motivos. En la generalidad de los casos vinculamos el día como un espacio de festejos. Celebramos y damos pie a la aventura del año que viene. Adicionalmente, quienes nos vinculamos con la actividad de asesoramiento fiscal, celebramos también la prescripción de algún ejercicio pasado.
Ahora bien, en nuestro carácter de contribuyentes, la fecha del 31 de diciembre importará por ser el elemento temporal para determinar ganancias y bienes sujetos a impuestos. Sin embargo, para muchos revestirá todavía mayor importancia la fecha de vencimiento de la declaración jurada que se encuentren obligados a presentar (impuesto a las ganancias, bienes personales o ambas).
Cercanos a estas fechas comienzan los llamados con consultas en referencia al costo del trabajo de confección de las declaraciones juradas. Muchos pueden sentirse, si es su primera declaración, un poco inquietos.
Es importante tener en cuenta que armar una declaración jurada implica, para el profesional en ciencias económicas, cuanto menos lo siguiente:
1. Solicitar información sobre el patrimonio del contribuyente al inicio y al cierre del ejercicio fiscal.
2. Solicitar información sobre las variaciones del patrimonio señalado en el punto anterior.
3. Indagar sobre el estilo y nivel de vida del contribuyente, incluyendo grupo familiar y costumbres.
4. Indagar sobre las diferentes fuentes de rentas que pudiera tener.
5. Si estamos frente a contribuyentes que hubieran operado con instrumentos financieros o divisas, se deberá realizar una contabilidad especial considerando diferencias de cambio y rentas financieras.
6. Estimar el monto de consumo presunto que surge del trabajo realizado y cotejarlo con las indagaciones y referencias respecto del nivel de vida que manifiesta el contribuyente.
7. Realizar borradores con explicación del contenido de la declaración.
8. Reunirse con cada contribuyente para referir lo que ha rendido y volver a consultar si no ha olvidado algún elemento para, por último, comentar el consumo presunto.
Esta interacción podría derivar un nuevo bloque de datos que demande iniciar nuevamente nuestro recorrido.
A todo esto, para realizar el trabajo el profesional en ciencias económicas debe mantenerse actualizado, siendo esta una actividad que desarrolla durante todo el año. La capacitación constante nos permite comprender y tratar el hecho económico relevante para el contribuyente.
La experiencia nos permite advertir errores o inconsistencia en la información brindada.
En un contexto de fluido intercambio de datos con la administración fiscal, frente a determinaciones tributarias con criterios diversos para el reconocimiento y medición de rentas, con tratamientos disímiles según su origen así como alícuotas especiales en función de la ubicación de los bienes (bienes en el exterior), es recomendable que el vínculo con el profesional en ciencias económicas sea constante durante el ejercicio; pero decididamente intenso al momento de confeccionar la declaración jurada.
En base a esto cabe preguntarnos ¿qué es más importante: el costo del trabajo en sí o la interacción, capacitación o experiencia que nos ofrezca el profesional en su desarrollo?

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