En un contexto económico donde la inflación anual de Argentina cerró 2025 en torno al 31 %, la más baja en ocho años según analistas, distintos sectores básicos de la economía siguieron subiendo más que el promedio de precios, afectando el poder adquisitivo de las familias y generando tensiones en el presupuesto doméstico.
Qué gastos subieron más que la inflación
1. Servicios públicos: luz, gas, agua y transporte
Los datos disponibles muestran que el aumento de tarifas de servicios públicos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) fue significativamente superior a la inflación general.
En lo que va de 2025, las tarifas subieron 34 % mientras que la inflación acumulada fue de 19 %, según un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios (UBA-CONICET), lo que indica que el gasto en servicios básicos creció por encima de los precios promedio.
Además, en el período 2023-2025, el incremento acumulado de la canasta de servicios públicos —incluyendo luz, gas natural, agua y transporte— alcanzó un salto de más del 500 %, frente a una inflación acumulada menor en el mismo lapso.
Impacto real: esto significa que los hogares destinan cada vez una mayor parte de su ingreso a pagar servicios indispensables.
2. Transporte urbano
Aunque formalmente parte de los servicios públicos, el transporte urbano merece mención separada. El boleto de colectivo y otros servicios de movilidad aumentaron cientos de puntos porcentuales desde 2023, en muchos casos superando con creces la inflación general registrada en esos períodos.
3. Salud privada y medicina prepaga
El gasto en salud privada y cobertura médica continúa ajustándose al alza, incrementando las cuotas de prepagas y servicios asociados por encima de otros rubros y generando cada vez más cancelaciones o migraciones a servicios públicos. Aunque los porcentajes específicos varían según la cobertura y la región, organismos especializados señalan este rubro como de los de mayor presión sobre el ingreso familiar.
¿Qué significa esto para las familias argentinas?
A pesar de que la inflación general muestra señales de desaceleración, el aumento de costos de servicios básicos, transporte y salud tiende a neutralizar ese alivio, generando una sensación de que el gasto “no baja”. Las familias de ingresos medios y bajos son las más afectadas, ya que destinan una proporción mayor de su salario a estos servicios esenciales.
Economistas señalan que esta dinámica contribuye a que el poder de compra real se mantenga presionado incluso cuando las cifras oficiales aparentan estabilidad.