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Especiales Chacarera: identidad, pulso y carácter

Por qué el santiagueño es cuna del folclore argentino y cómo su música conquista a las nuevas generaciones

Entender por qué Santiago sigue marcando el pulso del folclore argentino es también una invitación a descubrir historias y voces que siguen creciendo. Si quieres saber cómo esta herencia musical se transforma y crece, lee la nota.

Dalton Sayago

Por Dalton Sayago

Decir que el santiagueño es apto para la música folclórica no es una frase hecha: es una afirmación respaldada por décadas de estudios culturales y musicológicos. Investigaciones de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), del Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega” y del Conicet coinciden en un punto clave: en Santiago, la música no es un hobby, es parte de la vida cotidiana.

Desde la infancia, la chacarera, el gato y la zamba se escuchan en patios, guitarreadas familiares y fiestas populares. El oído se forma de manera natural y el cuerpo incorpora el ritmo casi sin darse cuenta. Para muchos especialistas, esa transmisión oral y comunitaria explica por qué tantos músicos santiagueños destacan a nivel nacional.

 

Chacarera: identidad, pulso y carácter

Si hay un género que define al santiagueño es la chacarera, considerada por musicólogos como una de las expresiones más complejas y ricas del folclore argentino. El investigador Carlos Vega ya señalaba que su estructura rítmica exige un dominio poco común del tiempo y el contratiempo.

Carlos Vega
Carlos Vega
Artistas como Hermanos Ábalos, Sixto Palavecino, Peteco Carabajal y entre otros muchos más no surgieron por casualidad. Todos crecieron inmersos en un entorno donde la música se vive, se baila y se comparte. Según estudios culturales publicados por la Secretaría de Cultura de la Nación, Santiago del Estero es una de las provincias con mayor continuidad generacional en prácticas musicales tradicionales.

 

El impacto en las nuevas generaciones

Lejos de quedar anclado en el pasado, el folclore santiagueño vive hoy una etapa de renovación. Jóvenes músicos fusionan chacarera con rock, jazz, electrónica y música urbana, sin perder la raíz. Investigadores del Observatorio Cultural Argentino destacan que esta mezcla permite que el folclore llegue a públicos que antes lo sentían distante.

Los Hermanos Ábalos
Los Hermanos Ábalos
Escuelas de música, talleres barriales y festivales como el Festival Nacional de la Chacarera cumplen un rol clave. Allí, niños y adolescentes no solo aprenden a tocar instrumentos, sino que construyen identidad a partir de la música.

 

Una forma de ser que se escucha

Sociólogos y antropólogos culturales coinciden en que el santiagueño tiene una relación especial con el tiempo, el encuentro y la palabra cantada. Esa manera de habitar el mundo se refleja en la música: letras sencillas, pero profundas, melodías que invitan al baile y un ritmo que nace del monte, del río y del silencio.

Como señala un estudio de la Facultad de Humanidades de la UNSE, la música folclórica en Santiago del Estero funciona como lenguaje emocional colectivo, algo que atraviesa edades y clases sociales.

El secreto del éxito del santiagueño en la música folclórica no está solo en el talento individual, sino en una tradición viva, que se adapta sin perder su esencia, que se vive en el "io" y no en el "sho", que se arrastra para formar zambas y chacareras hermosas que muestran el paisaje del monte, del pan casero, del mate, y de toda la idiosincrasia en una partitura cuál lienzo abierto y en blanco. Por eso, cada nueva generación encuentra en el folclore una forma de expresarse y de dialogar con el presente.

 

 

Por Dalton Sayago, Redacción del Nuevo Diario.

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