Mientras una persona permanece en remera dentro de una casa, otra necesita un buzo, una campera o incluso una manta para sentirse cómoda. Esta escena cotidiana suele dar lugar a bromas y comentarios, pero tiene una explicación científica.
La sensación de frío no depende únicamente de la temperatura del ambiente. También intervienen factores propios de cada organismo que hacen que algunas personas sean más sensibles que otras.
El metabolismo influye más de lo que muchos creen
El cuerpo produce calor de manera constante para mantener una temperatura cercana a los 37 grados.
Quienes tienen un metabolismo más activo suelen generar mayor cantidad de calor corporal. En cambio, las personas con un metabolismo más lento pueden experimentar frío con mayor frecuencia, especialmente cuando permanecen quietas durante mucho tiempo.
La edad también influye. A medida que pasan los años, el organismo produce menos calor y disminuye la masa muscular, uno de los principales "motores" que ayudan a conservar la temperatura.
La masa muscular funciona como un calefactor natural
Los músculos generan calor cada vez que trabajan.
Por eso, quienes realizan actividad física de forma regular suelen tolerar mejor las bajas temperaturas que las personas sedentarias.
Además, quienes tienen poca masa muscular o un bajo porcentaje de grasa corporal pueden perder calor más rápidamente.
La circulación también juega un papel importante
Cuando hace frío, el organismo reduce el flujo sanguíneo hacia manos y pies para proteger los órganos vitales.
Sin embargo, algunas personas presentan una circulación periférica menos eficiente, lo que provoca que las extremidades permanezcan frías incluso cuando el resto del cuerpo mantiene una temperatura normal.
¿Puede ser un síntoma de alguna enfermedad?
Sí.
Si la sensación de frío aparece de forma persistente o se acompaña de cansancio extremo, palidez, pérdida de peso u otros síntomas, los especialistas recomiendan consultar al médico.
Entre las causas que pueden producir una mayor sensibilidad al frío se encuentran:
- anemia;
- hipotiroidismo;
- bajo peso corporal;
- deficiencias nutricionales;
- algunos trastornos circulatorios.
- En esos casos, el tratamiento debe dirigirse a la causa que origina el problema y no solamente a combatir el frío.
Las mujeres suelen sentir más frío que los hombres
Diversas investigaciones observaron que, en promedio, las mujeres perciben el frío con mayor intensidad.
Esto se relaciona con diferencias hormonales, una menor masa muscular y características de la circulación sanguínea, aunque cada organismo responde de manera distinta.
Escuchar al cuerpo también es importante
Sentir más frío que otras personas no significa necesariamente que exista un problema de salud. En la mayoría de los casos se trata de diferencias normales entre organismos.
Sin embargo, cuando esa sensación aparece de manera repentina, se vuelve muy intensa o se acompaña de otros síntomas, puede ser una señal de que el cuerpo necesita atención médica. Comprender qué factores influyen en la regulación de la temperatura ayuda no solo a entender por qué cada persona vive el invierno de forma diferente, sino también a identificar cuándo conviene consultar a un profesional.