Muchas personas han experimentado alguna vez un pequeño “latigazo” eléctrico al tocar a alguien, una puerta, un automóvil u otro objeto metálico. Aunque parece que el objeto tiene electricidad propia, en la mayoría de los casos se trata de un fenómeno llamado electricidad estática.
La explicación está en la acumulación de cargas eléctricas en nuestro cuerpo. Todos los objetos están formados por átomos que contienen partículas con carga positiva y negativa. Normalmente esas cargas están equilibradas, pero algunas situaciones pueden provocar que ciertos materiales ganen o pierdan electrones.
El cuerpo humano puede convertirse en una batería momentánea
Cuando caminamos sobre una alfombra, nos quitamos ropa de determinados tejidos, usamos calzado con suelas aislantes o nos movemos en ambientes secos, puede producirse un intercambio de electrones entre nuestro cuerpo y otros materiales.
Como el cuerpo humano conduce electricidad, esas cargas pueden quedarse acumuladas en la superficie de la piel. En ese momento tenemos una pequeña diferencia de carga respecto a otros objetos o personas.
El problema aparece cuando tocamos algo que permite que esas cargas se liberen rápidamente.
El “chispazo” es una descarga eléctrica
Cuando una persona cargada toca un objeto metálico o a otra persona con una carga diferente, los electrones buscan equilibrarse y viajan de un cuerpo al otro en una fracción de segundo.
Ese movimiento repentino genera una pequeña corriente eléctrica que puede sentirse como un pinchazo, un golpe o un chispazo visible en algunos casos.
Aunque el voltaje puede ser muy alto, la cantidad de energía suele ser extremadamente baja, por lo que normalmente no representa un peligro para una persona sana.
¿Por qué ocurre más en invierno o en lugares secos?
La humedad del ambiente influye mucho. En lugares secos, la electricidad estática permanece acumulada durante más tiempo porque el aire y las superficies transmiten menos las cargas.
En cambio, cuando hay humedad, el agua presente en el ambiente ayuda a disipar esas cargas poco a poco, reduciendo la posibilidad de recibir descargas.
Por eso es común notar más “choques” al tocar picaportes, autos o personas durante días fríos y secos.
¿Por qué sentimos dolor si es algo pequeño?
El dolor no se debe a la cantidad total de electricidad, sino a la rapidez con la que ocurre la descarga. En una fracción de segundo, una gran cantidad de carga puede concentrarse en un punto pequeño de la piel, especialmente en las yemas de los dedos.
Además, las terminaciones nerviosas detectan ese estímulo repentino y lo interpretan como una sensación de pinchazo o quemazón.
¿Por qué a veces vemos una chispa?
Cuando la diferencia de carga es suficientemente grande, la electricidad puede saltar por el aire en forma de una pequeña chispa. Este fenómeno ocurre porque el campo eléctrico generado puede ionizar el aire y crear un camino temporal para que circulen las cargas.
Es el mismo principio que provoca algunos rayos durante las tormentas, aunque en una escala muchísimo menor.
¿Cómo evitar los choques eléctricos estáticos?
Algunas formas de reducirlos son:
Aumentar la humedad del ambiente. Usar cremas hidratantes si la piel está muy seca. Evitar ciertos tejidos sintéticos que favorecen la acumulación de carga. Tocar objetos metálicos con la parte exterior de la mano o con una llave para descargar la electricidad de forma menos molesta. Usar calzado que no genere tanta fricción.
Conclusión
Los pequeños choques eléctricos que sentimos al tocar personas u objetos no suelen venir de una fuente eléctrica externa, sino de la acumulación de cargas en nuestro propio cuerpo. Son pequeñas descargas de electricidad estática: invisibles, rápidas y generalmente inofensivas, pero capaces de recordarnos que incluso nuestro organismo puede comportarse, por un instante, como una pequeña batería.