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VIH y sida | Qué son, cómo se transmiten y por qué no son lo mismo

Aunque suelen mencionarse como si fueran sinónimos, el VIH y el sida son conceptos diferentes. Los avances de la medicina han permitido que millones de personas con VIH lleven una vida larga y saludable.

Desde que se identificó el virus en la década de 1980, el VIH ha sido uno de los mayores desafíos para la salud pública mundial. Sin embargo, aún persisten mitos y confusiones, especialmente la creencia de que el VIH y el sida son la misma enfermedad.

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) es el agente infeccioso que ataca el sistema inmunológico, particularmente las células encargadas de defender al organismo frente a infecciones y enfermedades.

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), en cambio, es la etapa más avanzada de la infección por VIH. Se desarrolla cuando el sistema inmunológico ha sufrido un deterioro importante y aparecen enfermedades oportunistas o determinados tipos de cáncer asociados a la inmunodeficiencia. Gracias a los tratamientos actuales, muchas personas con VIH nunca llegan a desarrollar sida.

 

¿Cómo se transmite el VIH?

El VIH se transmite cuando determinados fluidos corporales de una persona con el virus ingresan al organismo de otra. Las principales vías de transmisión son las relaciones sexuales sin preservativo u otros métodos de barrera con una persona que tiene una carga viral no controlada, el intercambio de agujas o jeringas contaminadas y la transmisión de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia si no se reciben las medidas preventivas correspondientes.

No se transmite por abrazar, besar, compartir cubiertos, vasos, baños, piscinas, picaduras de mosquitos ni por el contacto cotidiano con otra persona.

 

Los síntomas

Durante las primeras semanas tras la infección, algunas personas presentan fiebre, dolor de garganta, inflamación de ganglios, erupciones en la piel o malestar general, síntomas que pueden confundirse con otras infecciones virales. Otras personas no presentan ninguna manifestación.

Después de esa etapa inicial, el virus puede permanecer durante años sin provocar síntomas evidentes mientras continúa afectando lentamente al sistema inmunológico. Por esa razón, muchas personas desconocen que viven con VIH hasta que se realizan un análisis.

 

El diagnóstico temprano

La única forma de saber si una persona tiene VIH es mediante una prueba específica. En muchos países, incluido Argentina, el test es gratuito, confidencial y se encuentra disponible en hospitales y centros de salud.

El diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento cuanto antes, proteger la salud de la persona y reducir significativamente la posibilidad de transmitir el virus a otras personas.

 

El tratamiento cambió la historia

La aparición de la terapia antirretroviral transformó el pronóstico del VIH. Actualmente, los medicamentos impiden que el virus se multiplique, permiten recuperar el sistema inmunológico y mejoran notablemente la calidad y la expectativa de vida.

Cuando una persona sigue correctamente el tratamiento y mantiene una carga viral indetectable durante el tiempo recomendado por los especialistas, no transmite el virus por vía sexual. Este principio, respaldado por una sólida evidencia científica, es conocido como "Indetectable = Intransmisible" (I=I).

Aunque todavía no existe una cura definitiva ni una vacuna de uso general, los avances médicos han convertido al VIH en una infección crónica tratable para la mayoría de las personas que acceden a la atención adecuada.

 

La prevención

La prevención continúa siendo una herramienta fundamental. El uso correcto del preservativo y otros métodos de barrera durante las relaciones sexuales, la realización periódica de pruebas cuando existe riesgo de exposición y el acceso a estrategias preventivas como la profilaxis preexposición (PrEP) o la profilaxis posexposición (PEP), cuando están indicadas por profesionales de la salud, han demostrado reducir considerablemente el riesgo de adquirir el virus.

Asimismo, el control médico durante el embarazo y el tratamiento oportuno permiten disminuir de manera muy importante la transmisión del VIH de madre a hijo.

 

El peso del estigma

A pesar de los avances científicos, muchas personas que viven con VIH continúan enfrentando discriminación y prejuicios. El desconocimiento sobre las formas reales de transmisión ha contribuido durante décadas a la estigmatización de quienes conviven con el virus.

Las campañas de educación y sensibilización buscan promover información basada en evidencia, fomentar el diagnóstico temprano y garantizar el respeto de los derechos de las personas con VIH.

 

Un desafío que continúa

Más de cuarenta años después de los primeros casos, el VIH sigue siendo un importante desafío sanitario a nivel mundial. Sin embargo, el panorama es muy diferente al de los comienzos de la epidemia. Gracias a los avances en la investigación, al acceso a tratamientos eficaces y a una mayor comprensión de la enfermedad, millones de personas pueden llevar una vida plena.

El mayor desafío actual no solo es continuar desarrollando nuevas herramientas para prevenir y tratar la infección, sino también combatir la desinformación y el estigma, promoviendo una sociedad en la que el diagnóstico temprano y el acceso a la atención médica permitan mejorar la calidad de vida de quienes viven con VIH.

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