Para preparar una rosca grande, de entre seis y ocho porciones, se necesitan 500 gramos de masa de pan o de pizza, 200 gramos de jamón cocido en dados, 200 gramos de queso rallado (puede ser mozzarella, gouda o el que se prefiera), 1 huevo batido para barnizar y semillas de sésamo u orégano a gusto para decorar.
Quienes opten por hacer la masa casera deben contar con 300 gramos de harina de trigo, 10 gramos de levadura fresca o 5 gramos de levadura seca, 180 mililitros de agua tibia, 1 cucharadita de sal y 1 cucharada de aceite de oliva.
El proceso comienza diluyendo la levadura en el agua tibia. Luego se mezcla la harina con la sal y el aceite en un bol grande, incorporando de a poco el agua con levadura mientras se amasa hasta lograr una masa suave y elástica. Se cubre con un paño y se deja reposar durante una hora, hasta que duplique su tamaño.
Una vez lista la masa, se procede con el armado de la rosca. Primero se extiende sobre una superficie ligeramente enharinada con la ayuda de un rodillo, dándole forma rectangular. Luego se distribuyen de manera uniforme los 200 gramos de jamón cocido y los 200 gramos de queso rallado sobre toda la superficie.
El siguiente paso es enrollar la masa desde el lado más largo hasta formar un cilindro compacto. Con un cuchillo afilado, se corta el cilindro a lo largo, dividiéndolo en dos tiras que dejan el relleno a la vista. Esas dos tiras se cruzan entre sí hasta formar una trenza, y posteriormente se unen los extremos para darle la característica forma circular de rosca.
La preparación se coloca en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Se barniza con el huevo batido y se espolvorean semillas de sésamo u orégano al gusto para darle color y aroma. Luego se hornea a 180 °C durante unos 25 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y el queso burbujee.
El tiempo total de elaboración ronda una hora y 45 minutos, considerando unos 20 minutos de preparación, una hora de reposo de la masa y 25 minutos de cocción.
Los especialistas recomiendan utilizar quesos que fundan bien —como mozzarella, gouda o cheddar—, respetar el tiempo de levado si se usa masa casera y dejar enfriar unos minutos antes de cortarla para evitar que se desmorone.
La receta admite múltiples variantes: puede hacerse con masa de hojaldre para una textura más crocante, reemplazar el jamón por salame, chorizo o pavo, o incluso añadir aceitunas, espinacas o champiñones. Existe también una versión dulce, donde el relleno salado se sustituye por chocolate y frutas secas.
Ideal para desayunos, meriendas o reuniones, la rosca de jamón y queso se puede acompañar con ensaladas frescas, sopas cremosas o salsas suaves como alioli o mostaza dulce. Además, se conserva perfectamente en la heladera por hasta tres días o puede congelarse ya horneada y recalentarse en horno para recuperar su textura crujiente.
Con ingredientes simples, pasos claros y resultados garantizados, la rosca de jamón y queso sigue ganando espacio como una de las preparaciones caseras más irresistibles y compartidas de los últimos tiempos.