Un gol sobre la hora, una definición por penales o una remontada inesperada pueden provocar una mezcla de emociones difícil de describir. Lo que muchos sienten como nervios, ansiedad o euforia tiene una explicación científica: durante los momentos de mayor tensión, el organismo pone en marcha una serie de mecanismos destinados a prepararlo para reaccionar rápidamente.
Aunque el cuerpo no esté participando físicamente del partido, el cerebro interpreta la situación como un evento de alta carga emocional y activa distintas respuestas fisiológicas que involucran al sistema nervioso y a varias hormonas.
La adrenalina, la protagonista de las emociones intensas
La principal responsable de esta reacción es la adrenalina, una hormona liberada por las glándulas suprarrenales cuando el organismo percibe una situación de estrés o una emoción intensa.
Su función es preparar al cuerpo para responder de forma inmediata. Por eso, en pocos segundos pueden aparecer cambios como:
Aumento del ritmo cardíaco. Elevación de la presión arterial. Respiración más rápida. Mayor concentración. Liberación de glucosa para obtener energía inmediata.
Como consecuencia, muchas personas sienten que el corazón late con fuerza, transpiran más de lo habitual o experimentan una sensación de tensión mientras siguen el desarrollo del encuentro.
¿Qué ocurre después de que termina la emoción?
Una vez finalizado el momento de tensión, el organismo comienza un proceso gradual para recuperar el equilibrio.
En condiciones normales, los niveles de adrenalina disminuyen entre 20 y 30 minutos después del episodio, aunque este tiempo puede extenderse cuando la carga emocional fue especialmente intensa.
Durante esa etapa es frecuente experimentar cansancio, sensación de relajación, temblores leves o incluso un descenso repentino de la energía. Se trata de una respuesta natural mientras el cuerpo vuelve a estabilizar el ritmo cardíaco, la presión arterial y el funcionamiento general del organismo.
Los especialistas recomiendan hidratarse, descansar y evitar mantener niveles elevados de estrés de forma permanente. Si bien las emociones que genera un evento deportivo suelen ser pasajeras y forman parte de una experiencia saludable para la mayoría de las personas, quienes padecen enfermedades cardiovasculares o antecedentes cardíacos deberían consultar con su médico sobre los cuidados adecuados al exponerse a situaciones de alta intensidad emocional.