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Propofol: ¿droga de los médicos? Cuáles son sus efectos y por qué el "boom"

Las muertes de dos profesionales de la salud destaparon un drama oculto en los hospitales. El uso recreativo de anestesia revela una válvula de escape frente al estrés extremo y el agotamiento.

La Argentina de 2026 se despertó con un escándalo que parece sacado de un thriller médico: las llamadas "propofest". Fiestas donde médicos residentes y especialistas se inyectarían a domicilio anestesia de uso estrictamente hospitalario. Sin embargo, detrás de la fachada frívola de estas supuestas reuniones clandestinas —que ya se habrían cobrado la vida de dos profesionales—, se esconde una de las realidades más crudas, silenciosas y estudiadas del ámbito de la salud: el agotamiento mental extremo.

El propofol no es una droga recreativa tradicional. No provoca alucinaciones, ni euforia, ni un "viaje" de colores o exceso de energía. En la jerga médica internacional, y por su característico color blanco, se la conoce como "la leche de amnesia". Es, ni más ni menos, la misma sustancia que llevó a la muerte a Michael Jackson en 2009.

Bajando la terminología médica a criollo: ¿qué hace exactamente en el cerebro humano? El propofol actúa directamente sobre los receptores que funcionan como el "freno" de nuestra mente. Literalmente, baja la térmica. Produce una inconsciencia tan profunda que anula la capacidad del cerebro de formar recuerdos, paraliza el cuerpo e inhibe el dolor. Quien se inyecta propofol no duerme placenteramente; entra en un coma inducido de corta duración. Y ese vacío absoluto, esa negrura sin pensamientos ni preocupaciones, es exactamente lo que algunos buscan. "Es apagar la cabeza", resume un reconocido anestesiólogo porteño a Infobae, mientras observa la crisis actual con tanto horror como empatía.

El quirófano como trampa

Aunque el epicentro de este terremoto judicial ocurre en los hospitales más prestigiosos de la Capital Federal (como el Hospital Italiano), la onda expansiva resuena en cada pasillo sanitario del país. La presión constante de tener la vida de otra persona en las manos genera un estrés crónico y un burnout (el síndrome de la cabeza quemada) que, en muchos casos, empuja a los profesionales al límite de su resistencia.

Históricamente, los médicos —especialmente anestesiólogos y terapistas— siempre tuvieron un acceso facilitado a estas sustancias. Robar una ampolla de un quirófano es tan simple como guardarse una jeringa en el bolsillo del ambo. Artículos científicos en Estados Unidos y estudios de la propia Federación Argentina de Asociaciones de Anestesistas (FAAAAR) advierten hace décadas sobre este peligro. Cuando la depresión y el insomnio aprietan, algunos recurren al propofol simplemente para poder conciliar el sueño, ignorando que el margen de error entre descansar y morir de un paro respiratorio es de apenas unos miligramos.

De la depresión a la frivolidad: el quiebre de la "Propofest"

Lo que descoloca a los profesionales con más años de trayectoria no es el consumo en sí, sino la modalidad que salió a la luz. El drama privado y vergonzoso de un médico estresado inyectándose a solas en la guardia del hospital, habría mutado hacia reuniones grupales lideradas por médicos referentes, audios virales y una preocupante falta de respeto por la letalidad de la droga.

El caso explotó con la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar y el enfermero Eduardo Bentancourt, ambos hallados sin vida con vías conectadas y ampollas de propofol, midazolam y fentanilo a su alrededor.

Mientras la Justicia intenta desentrañar la red de complicidades, procesando a médicos como Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse por administración fraudulenta y aparente robo de insumos médicos del Hospital Italiano, la comunidad sanitaria se enfrenta a su propio reflejo. Las "propofest" no son un fenómeno que surgió de la nada; son el síntoma más alarmante de un sistema de salud donde los encargados de salvar vidas, a veces, no encuentran otra salida más extrema que apagar su propia mente.

Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/04/11/por-que-los-medicos-se-drogan-con-propofol/
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