El ghosting suele asociarse a las relaciones de pareja, pero cada vez es más frecuente en las amistades. Se trata de una conducta en la que una persona corta todo tipo de contacto de manera repentina, sin ofrecer explicaciones ni despedirse, dejando al otro con preguntas sin respuesta.
Para los especialistas, esta forma de terminar un vínculo puede tener un fuerte impacto emocional, ya que la ausencia de un cierre dificulta comprender qué ocurrió y elaborar la pérdida.
¿Por qué una persona hace ghosting?
De acuerdo con psicólogos especializados en relaciones interpersonales, el ghosting suele estar relacionado con la dificultad para afrontar conversaciones incómodas o conflictos.
En lugar de expresar el malestar o comunicar la decisión de poner fin a la amistad, algunas personas optan por desaparecer, dejar de responder mensajes, evitar llamadas y cortar el contacto de forma definitiva.
Este comportamiento se volvió más común con el crecimiento de la comunicación digital, donde resulta más sencillo bloquear, silenciar o ignorar a otra persona sin necesidad de un encuentro cara a cara.
Cuando una amistad termina de esta manera, quien la atraviesa puede experimentar una combinación de emociones como:
Tristeza. Confusión. Enojo. Frustración. Ansiedad. Sentimientos de rechazo.
La incertidumbre suele llevar a muchas personas a revisar una y otra vez las últimas conversaciones, intentando encontrar una explicación o identificar un supuesto error que haya provocado la ruptura.
Sin respuestas claras, es habitual que aparezcan la autocrítica y las dudas sobre el propio valor dentro de los vínculos.
Cómo afrontar el ghosting
Los especialistas coinciden en que superar esta experiencia requiere tiempo, pero también recomiendan algunas estrategias que pueden ayudar:
Evitar responsabilizarse automáticamente por lo ocurrido. Comprender que la decisión del otro puede responder a dificultades personales para gestionar los conflictos. Buscar apoyo en familiares, amigos o personas de confianza. Expresar las emociones en lugar de reprimirlas. Aceptar que, en ocasiones, no será posible obtener una explicación.
Reconocer que no todas las relaciones terminan con un cierre claro puede aliviar parte de la carga emocional y facilitar el proceso de recuperación. Los expertos destacan que mantener una comunicación honesta y respetuosa, incluso cuando una amistad llega a su fin, favorece el bienestar emocional de ambas partes.
Explicar los motivos, establecer límites o despedirse de manera clara permite procesar la ruptura con mayor tranquilidad y evita que el silencio se convierta en una fuente de dolor prolongado.
En un contexto donde las relaciones digitales son cada vez más frecuentes, promover conversaciones sinceras y respetuosas puede contribuir a construir vínculos más saludables y reducir el impacto emocional que deja el ghosting.
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