En un giro inesperado, Pichetto decidió dar por concluida la negociación que apuntaba a integrar a Provincias Unidas, el Encuentro Federal, la Coalición Cívica y sectores radicales bajo un único bloque parlamentario. El acuerdo, que se venía gestando para reagrupar fuerzas en la Cámara de Diputados con vista al recambio legislativo, se rompió por diferencias internas, sobre todo en torno a quién debía liderar la nueva coalición.
Según fuentes allegadas al proceso, la disputa por la presidencia del bloque fue irreconciliable: algunos gobernadores que integraban Provincias Unidas proponían a su candidata; en cambio, Encuentro Federal pretendía mantener al propio Pichetto al frente. Ese choque desencadenó la baja definitiva del pacto.
Tras la ruptura, los distintos espacios que participaban de las negociaciones evalúan sus próximos pasos: unos apuntan a conservar sus bloques originales, otros analizan conformar alianzas sueltas o un interbloque —sin perder su identidad partidaria— para preservar posibilidades de influir en la distribución de fuerzas en el recinto.
La decisión de Pichetto marca una nueva etapa en el mapa político parlamentario, justo cuando se avecina la reconfiguración de bancas tras las elecciones, y deja en suspenso cualquier expectativa de consolidar una alternativa federalista cohesionada bajo ese proyecto.