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El País

Renunció un director del Conicet: Denunció "persecución por ideas científicas"

Manuel García Solá presentó su renuncia al organismo, argumentando que su salida no fue por motivos personales, sino por una “persecución por ideas científicas”.

Manuel García Solá, quien ocupaba un puesto en el Directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), presentó su renuncia al organismo, argumentando que su salida no fue por motivos personales, sino por una “persecución por ideas científicas”. A través de una carta dirigida al presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, García Solá dejó claro que no compartía las razones que motivaron su alejamiento y denunció que su decisión había sido influenciada por presiones relacionadas con sus convicciones científicas.

El exdirector, quien había sido designado en 2022 por la Sociedad Rural Argentina, aclaró que su salida no fue por una decisión propia, sino por una solicitud directa de Pino. Según García Solá, no podía permanecer callado ante lo que consideró un acto de persecución por sus ideas científicas, políticas y tecnológicas. En el escrito, expresó: “Nunca podría callar mi voz cuando se intentara cometer algún acto de persecución por ideas científicas, políticas, religiosas, tecnológicas o las que fueran”, aludiendo de forma explícita a la influencia que había recibido para tomar esta decisión.

La renuncia fue presentada después de una reunión que García Solá mantuvo con Nicolás Pino, quien preside la SRA, un encuentro que parece haber sido decisivo en el proceso que llevó al alejamiento del directivo. Durante su gestión en el Conicet, García Solá había impulsado la transferencia de tecnología del organismo al sector agropecuario, con el objetivo de fortalecer la relación entre la ciencia y las empresas del rubro. Sin embargo, afirmó que no se fue satisfecho con los resultados obtenidos, y citó como ejemplo la frustrada alianza entre la SRA, Conicet, la Universidad de La Plata y las Asociaciones de Criadores para convertir el Laboratorio de Genética Aplicada en un Centro de Investigación Genómica multiespecie, un proyecto que, según él, se encontraba en su fase final cuando fue detenido por el cambio de actores en la administración.

El empresario ganadero también subrayó en su carta que las renuncias generalmente son presentadas bajo el pretexto de motivos personales, pero que en su caso no encajaba en esa categoría. “No me siento abarcado en esa categoría y usted lo sabe. Y como no era mi voluntad hacerlo, me pareció en sintonía con el tipo de relación que siempre tuvimos, explicitar en todo lo que fuera posible en el marco de la prudencia, mi disenso con la causa que seguramente lo llevó a usted a hacerme esta solicitud”, señaló en su escrito.

Además de la denuncia de persecución política y científica, García Solá se expresó en términos más amplios sobre la libertad económica y política, mencionando la importancia de la libertad de pensamiento y el respeto por las ideas del otro. "En la historia reciente de la humanidad, jamás se alcanzó la libertad económica sin libertad política, sin libertad de pensamiento y disenso democrático", aseguró, defendiendo la necesidad de un entorno donde se promueva la tolerancia y la justicia en la distribución de los bienes.

La renuncia de García Solá genera un nuevo capítulo en la relación entre el Conicet, el gobierno y el sector agropecuario, que históricamente ha tenido tensiones sobre cuestiones de ciencia aplicada a la producción. En medio de estos desencuentros, la denuncia de "persecución por ideas científicas" abre un nuevo frente de discusión sobre la independencia de los organismos científicos y las presiones externas que podrían influir en sus decisiones y proyectos.

Uno de los puntos que García Solá destacó en su carta es la interrupción de un proyecto conjunto entre la SRA, Conicet, la Universidad de La Plata y las asociaciones de criadores. Este proyecto tenía como objetivo transformar el Laboratorio de Genética Aplicada en un Centro de Análisis e Investigación Genómica multiespecie, que, según el exdirector, habría consolidado el liderazgo argentino en la selección genética en Latinoamérica. El proyecto estaba a punto de concretarse, con el inicio de compras de equipamiento y la firma de un convenio asociativo, pero fue cancelado cuando “cambiaron los actores” en el proceso.

El final abrupto de este proyecto, según García Solá, ejemplifica lo que él percibe como un obstáculo a los avances científicos cuando los intereses políticos o económicos interfieren en la ciencia.

La renuncia de Manuel García Solá y las denuncias que ha vertido contra el presidente de la Sociedad Rural Argentina ponen de relieve las tensiones entre el sector agropecuario, el ámbito científico y el gobierno. Mientras algunos sostienen que la ciencia y la tecnología deben ser herramientas de desarrollo económico y social, otros advierten sobre el riesgo de que intereses políticos y económicos se entrometan en las decisiones que deben basarse exclusivamente en principios científicos.

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