Comprar una vivienda en Argentina se volvió cada vez más difícil y hoy el acceso a la casa propia aparece como un objetivo lejano para gran parte de la población.
De acuerdo con un análisis del especialista Sebastián Piliponsky, en el país se necesitan en promedio 25 años de salario para poder adquirir una propiedad, una cifra que se ubica muy por encima de la media regional, donde el esfuerzo ronda entre 7 y 10 años.
El informe advierte que el problema no se explica únicamente por el valor de los inmuebles, sino por una combinación de factores estructurales: salarios bajos en dólares, inflación persistente y prácticamente nulo acceso al crédito hipotecario.
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En contraste con otros países, como España, donde el financiamiento bancario cumple un rol central en la compra de viviendas, en Argentina la mayoría de las operaciones inmobiliarias se realizan al contado, lo que limita fuertemente las posibilidades de acceso para amplios sectores sociales.
Esta situación ya está generando cambios en los hábitos habitacionales: se extiende el tiempo de alquiler, muchos jóvenes postergan la independencia y crecen los modelos de convivencia compartida como alternativa.
El dato funciona como una señal de alerta sobre el mercado inmobiliario y el sistema de financiamiento, ya que sin estabilidad macroeconómica ni crédito accesible, el acceso a la vivienda propia continúa alejándose para gran parte de la sociedad.
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