La trágica muerte de un nene de apenas cuatro años mantiene en vilo a todo el país y desató un escándalo familiar que estremece a la ciudad de Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut. El pequeño, llamado Ángel, falleció el domingo pasado tras sufrir un paro cardiorrespiratorio, pero los peritajes forenses detectaron lesiones en su cabeza, lo que encendió las alarmas de la Justicia.
En medio del dolor incalculable por la pérdida, el padre biológico de la criatura y su actual pareja apuntaron todos los cañones contra la madre, acusándola directamente de ser la responsable del fatal desenlace y de los golpes. Sin embargo, en las últimas horas, la mujer decidió romper el silencio, se defendió de las gravísimas incriminaciones y lanzó artillería pesada contra su expareja.
La reconstrucción de la última noche
“Yo no maté a mi hijo. Es más, lo protegí y lo busqué”, sentenció Mariela, la madre del menor, en un crudo descargo ante la prensa local. La mujer relató minuciosamente cómo transcurrió la noche de la tragedia. Explicó que el nene dormía de largo desde las 11 de la noche y no se levantaba al baño. Al notar que se había hecho pis y su cama estaba mojada, lo levantaron y ella le pidió a su actual marido que lo acostara a su lado.
Según su testimonio, en un momento de la madrugada escuchó al niño roncar, pero al revisarlo instantes después, descubrió el peor de los escenarios: el pequeño ya no respiraba. “Empiezo a hacerle RCP y llamo a la ambulancia enseguida”, detalló la mujer. Tras ser trasladado de urgencia al hospital, los médicos de guardia constataron que el niño ingresó en estado crítico y con severa falta de oxígeno, perdiendo la vida de manera irreversible.
Al ser consultada sobre las sospechosas lesiones craneales que arrojó la autopsia, Mariela negó rotundamente cualquier tipo de maltrato físico. “Yo también quiero saber qué pasó, porque nosotros no le pegamos al nene. Nosotros no le hicimos nada. ¿Para qué lo voy a recuperar? ¿Para maltratarlo y pegarle? No. Si lo estoy sacando de personas que son alcohólicas y drogadictas para que esté conmigo”, disparó sin filtros.
Un historial de extrema violencia
El descargo no se detuvo ahí. La mujer expuso un oscuro trasfondo de violencia de género que sufrió durante su relación con el padre biológico de Ángel, a quien conoció en el año 2020. Aseguró que los maltratos comenzaron ya durante el embarazo y que, a los seis meses del nacimiento, el hombre se sumergió en las adicciones. "Se iba de fiesta, volvía después de dos o tres días, nos hacía pasar necesidades. Yo le dije que me quería separar porque ya no aguantaba más la situación”, confesó.
La escalada de violencia llegó a límites extremos. "Me atacaba con un cuchillo, decía que si yo lo dejaba, él se iba a matar", recordó Mariela con angustia. Además, explicó que su posterior mudanza a Córdoba no fue una huida planificada, sino que se marchó por la fuerza porque el sujeto le arrebató a su hijo y la echó a la calle.
Al regresar del interior, inició una batalla legal para recuperar la tenencia y relató que, en medio de ese proceso, enfrentó embargos de su sueldo por la cuota alimentaria, período en el que descubrió que su expareja sumaba otras denuncias.
Finalmente, la madre explicó el doloroso motivo por el cual no pudo asistir al velatorio de su propio hijo, realizado durante la jornada de este jueves. Aseguró que vive aterrorizada por las represalias del entorno paterno. “Me están amenazando a mí y a mi familia, dicen que nos van a ir a prender fuego la casa. Yo tengo una bebé de seis meses, tengo que resguardar el bienestar de mi hija, primero y principal”, concluyó la mujer, cerrando una declaración que será clave para el avance de la causa.