Un insólito y preocupante caso refleja la inseguridad que afecta a zonas rurales, donde un hombre optó por no dormir en su propia casa debido al miedo a ser víctima de agresiones físicas.
Según su testimonio, los reiterados saqueos y la posibilidad de sufrir agresiones por parte de delincuentes lo llevaron a tomar una drástica decisión: pasar las noches en el monte o incluso en un cementerio cercano, lugares donde asegura sentirse más protegido.
“Ahí nadie me va a buscar”, habría expresado el hombre, quien prefiere exponerse a las inclemencias del tiempo antes que permanecer dentro de su vivienda con el temor constante de un nuevo ataque.
El caso evidencia la situación de vulnerabilidad que atraviesan algunos pobladores del interior, donde la distancia, la falta de iluminación y la escasa presencia policial agravan los problemas de seguridad.
Mientras tanto, la historia generó impacto y preocupación, poniendo nuevamente en agenda la necesidad de reforzar medidas que garanticen la tranquilidad de quienes viven en zonas alejadas de los centros urbanos.