Oriana, una joven de 23 años oriunda de Virreyes, transformó un duro golpe laboral en una oportunidad que cambió por completo su vida. Tras ser despedida en 2025 de una gráfica donde trabajaba en el área de ventas, decidió aprender un oficio desde cero y hoy lidera su propia pyme, dedicada a brindar servicios de electricidad con una impronta que busca empoderar a otras mujeres.
La pérdida de su empleo marcó el inicio de una etapa difícil. Durante tres meses no logró conseguir trabajo, lo que la llevó a atravesar momentos de angustia e incertidumbre. “Estaba súper deprimida, encerrada, sin que saliera nada”, recordó. En ese contexto, comenzó a interesarse por la electricidad al observar a su suegro realizar instalaciones en su casa.
Ese primer acercamiento despertó una vocación inesperada. Aprendió a realizar conexiones básicas y, motivada por esa experiencia, decidió capacitarse formalmente en electricidad domiciliaria. Con el paso de los meses, fue adquiriendo conocimientos técnicos y ganando confianza en el oficio.
El punto de inflexión llegó cuando decidió compartir su trabajo en redes sociales. Un video publicado casi sin expectativas se viralizó y le abrió las puertas a nuevos clientes. Así nació “Electrilindas”, su emprendimiento, que hoy no solo le permite generar ingresos propios, sino también inspirar a otras mujeres a incursionar en oficios históricamente masculinizados.
Actualmente, Oriana asegura que puede ganar entre 150 mil y 200 mil pesos diarios realizando trabajos que demandan entre ocho y nueve horas. “En una semana puedo ganar lo que antes cobraba en un mes”, explicó. Además, destacó que muchas de sus clientas son mujeres que valoran la confianza y cercanía que genera su servicio.
Con la mirada puesta en el futuro, la joven planea matricularse y expandir su proyecto a nivel nacional, incorporando a otras mujeres interesadas en la electricidad, la plomería y la construcción.
Su historia, atravesada por la adversidad y la decisión de reinventarse, deja un mensaje claro: apostar por la formación y animarse a cambiar puede abrir caminos inesperados.