Un grupo de concejales del norte salteño presentó una iniciativa que generó debate inmediato: prohibir por completo las tradicionales hondas dentro del municipio de San Ramón de la Nueva Orán. La propuesta apunta a restringir un objeto de uso histórico en la región, pero que —según sus impulsores— se transformó en una herramienta riesgosa para personas y animales.
El proyecto sostiene que la medida busca construir “una ciudad segura, ambientalmente sana y protectora de la vida silvestre, la fauna autóctona y los animales domésticos”, con especial énfasis en la prevención de incidentes que puedan afectar a niños y vecinos.
En su artículo principal, la iniciativa establece: “Queda prohibida la tenencia, comercialización y uso de hondas en todo el municipio por parte de cualquier vecino, sin excepción y en cualquier circunstancia”.
Para quienes incumplan la norma, el texto propone sanciones que incluyen trabajo comunitario y el pago de los gastos médicos de personas o animales que pudieran resultar lesionados a causa de su utilización.
Los autores del proyecto —los concejales Sabrina Gomila, Carolina Guantay, Mirta Copes y Carlos Suárez— argumentan que las hondas “se convirtieron en armas de uso frecuente” y que provocan daños recurrentes a la fauna urbana, además de representar “un serio peligro” para la comunidad.
La medida también reavivó un debate cultural, ya que muchos vecinos consideran la honda como un objeto tradicional, mientras que otros apoyan la prohibición por su impacto en la seguridad pública.