Un sangriento y dramático episodio conmocionó a la localidad bonaerense de Tolosa, en La Plata. Magalí Daniela Ojeda, una joven madre de 28 años, recuperó su libertad este sábado tras haber apuñalado brutalmente a Genaro Benjamín Díaz, un hombre de 68 años que se masturbó frente a sus hijos menores de edad.
El grave incidente se registró durante la madrugada del viernes en una vivienda ubicada en la calle 523, entre 18 y 19. La damnificada, quien le alquilaba una habitación al sujeto desde hacía unos días, lo sorprendió en pleno acto de exhibición obscena delante de los niños de 7 y 9 años.
Totalmente cegada por la aberrante situación, la mujer tomó un cuchillo y atacó sin piedad a su inquilino. Díaz recibió múltiples puñaladas en la zona del tórax, el cuello y la cara. Tras un llamado de alerta al 911, una ambulancia del SAME trasladó de urgencia al herido hacia el Hospital San Roque de Gonnet, donde permanece internado.
Mientras los efectivos policiales realizaban las primeras pericias en la escena, Ojeda se acercó voluntariamente, confesó la agresión y relató los motivos del ataque. Inicialmente, la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 15, a cargo de la fiscal Cecilia Corfield, imputó a la mujer por el delito de "homicidio en grado de tentativa".
Liberación, instinto maternal y defensaEl escenario judicial dio un giro contundente tras la declaración formal de la acusada. Ojeda aseguró frente a la fiscal Corfield que atacó al sujeto "por instinto maternal y para evitar un posible abuso" de sus hijos. La representante del Ministerio Público consideró que la mujer actuó para defender a los menores y "evitar un mal mayor", motivo por el cual decidió no pedir su detención y dispuso su inmediata liberación.
A pesar de estar en libertad, el proceso penal sigue activo y la Justicia le impuso a la joven una estricta orden de restricción de acercamiento hacia el hombre apuñalado y toda su familia.
Por su parte, la defensa de la madre, a cargo de los abogados Juan Manuel Fontana e Isidro Dignian, anticipó que pedirá el sobreseimiento definitivo de su clienta, argumentando firmemente que la mujer actuó "para preservar la vida de sus hijos menores de edad".