Un grupo de investigadores del Instituto Argentino de Radioastronomía presentó una novedosa explicación sobre uno de los fenómenos más intrigantes del universo: el origen de los rayos gamma de ultra alta energía detectados en la galaxia.
El estudio, encabezado por Leandro Abaroa y Gustavo E. Romero, junto al científico Valentí Bosch-Ramon de la Universidad de Barcelona, sugiere que estas emisiones provienen de antiguos microcuásares que, aunque ya no están activos, continúan generando radiación durante cientos de miles de años.
El planteo surge a partir de observaciones del LHAASO, que en los últimos años detectó una intensa lluvia de radiación proveniente de regiones aparentemente vacías de la Vía Láctea, lo que desconcertó a la comunidad científica.
Según explicaron los investigadores, los microcuásares son sistemas formados por un agujero negro o una estrella de neutrones que absorbe materia de una estrella compañera, generando potentes chorros de partículas a velocidades cercanas a la de la luz. Sin embargo, el punto clave del estudio es qué ocurre cuando estos sistemas dejan de estar activos.
De acuerdo con la hipótesis, aunque el “motor” central se apague y el sistema se vuelva prácticamente invisible, permanece una especie de burbuja energética —denominada “cocoon”— que actúa como un reservorio de partículas de altísima energía.
“Lo que mostramos es que, aun apagado, el microcuásar puede seguir produciendo la semilla de la radiación gamma que observamos”, explicó Abaroa.
Estas partículas, atrapadas en el entorno, interactúan con el campo magnético y con nubes moleculares cercanas, generando finalmente los rayos gamma que llegan a la Tierra. De esta manera, los científicos plantean que estos objetos “fantasma” funcionan como aceleradores cósmicos ocultos, también conocidos como Pevatrones.
El hallazgo abre una nueva línea de investigación en la astrofísica moderna, ya que permitiría explicar por qué se detectan emisiones extremadamente energéticas en zonas donde no hay fuentes visibles.
Además, el trabajo propone una forma innovadora de comprender la evolución de los sistemas estelares extremos y su impacto a largo plazo en el entorno galáctico, aportando nuevas pistas sobre uno de los grandes misterios del universo.