El consumo en Argentina sigue mostrando señales de recuperación moderada, pero detrás de los números aparece una transformación mucho más profunda: cambió la forma de comprar. Cada vez más familias comparan precios, aprovechan promociones, recorren distintos comercios y distribuyen sus gastos en varias compras pequeñas para cuidar el bolsillo.
Según un informe de NielsenIQ, el consumo masivo creció apenas un 2% durante 2025 y mantiene una evolución estable en lo que va de 2026. Sin embargo, el volumen de ventas cayó un 4% y las transacciones retrocedieron un 9%, reflejando que los consumidores compran menos cantidad en cada visita.
Uno de los cambios más notorios es el abandono progresivo de las compras grandes. La clásica visita mensual al supermercado perdió terreno frente a compras más frecuentes y de menor volumen. La estrategia apunta a controlar mejor el gasto diario y aprovechar oportunidades de ahorro en distintos puntos de venta.
En ese contexto, los almacenes y comercios de cercanía ganan protagonismo. Actualmente representan una parte cada vez más importante de las ventas, mientras que los consumidores combinan supermercados, mayoristas, autoservicios, ferias y aplicaciones de delivery para encontrar mejores precios.
El informe revela que seis de cada diez personas organizan sus compras en función de las promociones disponibles, mientras que casi cuatro de cada diez priorizan directamente el precio por encima de cualquier otro factor. Además, más de la mitad de los consumidores utiliza varios canales de compra según la conveniencia de cada momento.
La búsqueda de ahorro también impacta en los productos elegidos. Durante el último año se registraron caídas en artículos de consumo básico como arroz, azúcar, yerba, harinas, leches, pastas secas y productos de papel, una señal de que el ajuste alcanza incluso a los alimentos y artículos esenciales.
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Al mismo tiempo, crece el llamado consumidor omnicanal. Se trata de personas que pueden hacer una compra en el supermercado, aprovechar una oferta en un autoservicio, adquirir productos en un mayorista y completar lo que falta a través de una aplicación de delivery.
Las plataformas digitales también continúan expandiéndose. El comercio electrónico sumó nuevos compradores durante el último año y las aplicaciones de reparto registraron un fuerte crecimiento impulsado por compras rápidas y pedidos de reposición.
Pese al contexto de mayor racionalidad en el gasto, los especialistas coinciden en que los argentinos siguen reservando un espacio para pequeños gustos personales. Productos como golosinas, chocolates, alfajores, helados, cafetería y comidas rápidas mantienen una demanda sostenida.
Los analistas sostienen que el consumidor actual es mucho más cuidadoso con cada peso que gasta, pero no renuncia completamente a los consumos vinculados al disfrute. La diferencia es que ahora esos gustos suelen ser más accesibles, planificados y ajustados a las posibilidades de cada hogar.
La tendencia muestra que el nuevo mapa del consumo está marcado por la comparación permanente, la búsqueda de promociones y una menor fidelidad hacia marcas o comercios específicos. Hoy, el principal objetivo de las familias es hacer rendir el dinero al máximo sin resignar calidad de vida.
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