El mercado automotor santiagueño y nacional atraviesa horas de profundos cambios y fuertes expectativas. En medio de una preocupante retracción de las ventas en las concesionarias —que habría registrado una dura caída del 25% durante el mes de febrero—, el Gobierno nacional confirmó la esperada eliminación del denominado "impuesto al lujo" para los vehículos 0 km.
Esta decisión impositiva, sumada a los recientes y beneficiosos acuerdos comerciales forjados con Estados Unidos y la Unión Europea, traería un alivio directo a los consumidores. Se espera que las agencias comiencen a aplicar importantes rebajas en sus listas de precios a partir de este próximo lunes, o bien una vez que la medida quede formalmente promulgada en el Boletín Oficial.
Fin del tributo y nuevos valores
La eliminación de este impuesto interno beneficiará de manera directa a los autos y SUV que actualmente superan la barrera de los 121 millones de pesos. Estas unidades de alta gama dejarán de tributar el polémico recargo del 18%, lo que permitiría que sus valores de mercado desciendan a cifras cercanas a los 103 millones de pesos.
Si bien cada marca definirá su propia estrategia comercial en los próximos días, referentes del sector anticipan que la rebaja generalizada y lineal rondaría entre un 12% y un 15%. De hecho, algunas firmas ya habrían dado el primer paso para seducir a los compradores:
- Stellantis decidió adelantar una baja del 20% en el precio de su modelo híbrido enchufable DS7.
- Toyota Argentina confirmó públicamente que trasladará la reducción del impuesto directamente a los precios finales de sus clientes, abarcando también a su línea premium Lexus.
El escenario a futuro se vuelve aún más favorable gracias al flamante acuerdo comercial con Estados Unidos. Según trascendió, a partir de abril un cupo de 10.000 unidades anuales podría ingresar al país sin pagar el histórico arancel extrazona del 35%.
Esta inmejorable combinación de quita de impuestos internos y beneficios aduaneros impactaría fuertemente en los catálogos de marcas como Mercedes-Benz, Ford (que ya habría reducido 10.000 dólares el precio de sus pick-ups importadas), Jeep y Chevrolet, abaratando modelos exclusivos que hasta hoy resultaban inaccesibles por la pesada e histórica carga tributaria.