En La Paz, Entre Ríos, un puesto colorido en el polideportivo se ha convertido en un lugar infaltable los fines de semana. Detrás de la mesa prolija y los frascos llenos de golosinas está Siomara Arredondo, de 13 años, quien no solo vende gomitas: está construyendo, gramo a gramo, el sueño de su fiesta de 15.
Todo comenzó en junio de 2025, cuando Siomara escuchó a sus padres preocupados por los costos de su futura celebración. Decidida a ayudar, propuso iniciar su propio emprendimiento. Con $30.000 de inversión y un carrito prestado, junto a su mamá Daiana compraron las primeras variedades de gomitas y debutaron en el polideportivo local. Lo que empezó como un improvisado puesto pronto se transformó en un éxito rotundo.
Hoy, la joven ofrece más de 20 variedades y se ha ganado el apodo de “la nena de las gomitas”. “Al principio estaba muy asustada, me daba vergüenza hablar con la gente, pero ahora disfruto cada venta y cada interacción”, contó Siomara. Los clientes, que incluyen compañeros de colegio y vecinos del pueblo, valoran no solo los productos, sino también la historia y el esfuerzo de la adolescente.
Con las ganancias, la familia ya pudo dar el primer paso para reservar el salón de la fiesta y planea ampliar el emprendimiento con nuevas golosinas en los próximos meses. Para Siomara, la experiencia también es una lección de vida: aprender a vender, comunicarse y trabajar en equipo con su mamá le permite combinar esfuerzo, creatividad y responsabilidad mientras avanza hacia su sueño.